En mis recuerdos, padre.
Te pienso siempre, y te veo, me pregunto por qué,
¿acaso el viento que llega tiene un destino feliz?
yo creo que sólo pasa sin detenerse, sin tener un fin,
y a su paso va tocando todo lo que está frente a él,
y si es bueno este viento, te lo hará sentir para bien.
Te siento, así como se siente el polvo que trajo el viento,
el que cubriendo superficialmente todo, para esconder
lo que no se desea ver para no sentir lo que yo siento,
agradecido estoy por estar vivo, aunque sí acompañado,
por un recuerdo aparentemente olvidado y regresa a mí.
Te veo en mis sueños sin viento y sin polvo al dormir
dejándome sentir que, aunque estés lejos, estás conmigo,
voy caminando junto a tu espíritu sin dejar de existir,
viviendo callado, sin preguntar por qué ya no estás aquí,
sin haber tenido el tiempo suficiente para estar junto a ti.
Te suelto entonces, el viento te llevará aún más lejos de mí
y el polvo fortuito cubrirá el recuerdo de lo que te quise decir
en un tiempo valioso en el que necesitaba prontas respuestas,
para llenar un poco o mucho el vacío que hay dentro de mí,
más el tiempo finito no quita el amor eterno que siento por ti.
enfoque_sbc@hotmail.com