Pesimismo
A dónde vas viento frÃo que rozas la piel de la cara de gesto inexpresivo,
aclarar te pido el mensaje, para no permanecer tan confundido,
porque igual se sonrojan las mejillas con las tiernas y cálidas palabras,
que por la sentida bofetada de la indiferencia de un corazón herido.
A dónde va la indeseada soledad, cuando el ave abandona el nido,
dejando en el olvido el amor compartido del hogar tan consentido,
a dónde los hijos, que aprendieron a volar para no sentirse desvalidos,
pensando que la libertad, los harÃa libres, sin estar comprometidos.
Empezar debiéramos a recomponer lo que con el tiempo se ha extraviado.
requiriendo para ello algo más que un deseo, requiriendo, voluntad,
voluntad del viento, del agua, de la luz, de la fuerza del espÃritu de paz,
que clama en silencio el perdón por los que se sienten falsamente ofendidos.
Es el silencio una página en blanco, como la voz que se pierde en el infinito,
mientras el pensamiento nublado, por la idea de estar siempre equivocado,
por no encontrar una respuesta, y mantener por ello el ánimo frustrado,
cansados sÃ, de tanto esperar, de no encontrar lo que nunca se ha buscado.
A dónde van los años, los meses, los felices dÃas de los plácidos encuentros,
a dónde las mentiras, la maldad, la falta humildad y la vil hipocresÃa,
mientras el viento frÃo se lleva a su paso, lo que hoy nos hace sentir fracasados,
a pesar del ayer, con sus sonrisas, la dicha y la alegrÃa por sentirnos vivos.
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