El gobernador Américo Villarreal convocó este miércoles a rueda de prensa en el Salón Independencia de Palacio de Gobierno. No fue una conferencia cualquiera, fue un mensaje político en el arranque de la segunda mitad de su sexenio.

Acompañado de cuatro secretarías clave, habló de avances en energía, combate a la corrupción, desarrollo económico y finanzas públicas. Un mensaje de equipo, de coordinación y, sobre todo, de posicionamiento.

Y es que, más allá de los datos técnicos, el momento también cuenta. Entramos en la recta donde comienzan a moverse las piezas rumbo a las elecciones intermedias de 2027 y, más adelante, la sucesión de 2028.

En números, el secretario de Finanzas informó que la deuda heredada se redujo en 819 millones de pesos y que el Estado mejoró su calificación crediticia. El mensaje… romper con la narrativa del endeudamiento histórico del pasado.

En materia económica, se destacó que Tamaulipas está entre los primeros cinco lugares en crecimiento; es el sexto estado exportador del país, ocupa el primer lugar en industria química y el tercero en fabricación de aparatos eléctricos. Además, se presumió el quinto lugar nacional en crecimiento del salario real.

En el rubro energético, el gobernador aseguró que Tamaulipas se consolida como referente nacional, segundo lugar en capacidad instalada y con proyectos estratégicos como el campo “Trión”, en aguas profundas del Golfo de México.

También subrayó que la Auditoría Superior de la Federación no ha hecho observaciones relevantes a su administración, contrastando con el sexenio anterior, donde, según los datos expuestos, el promedio de montos observados superaba los 2,500 millones de pesos.

Hasta ahí los números.

El verdadero reto para esta segunda mitad del sexenio no es sólo reducir deuda o mejorar indicadores macroeconómicos, sino que esos avances se traduzcan en mejores servicios, más seguridad y oportunidades reales para las familias.

El gobernador dejó ver entre líneas que su administración rompió con el pasado de corrupción y endeudamiento y esa comparación es inevitable, pero al final, la ciudadanía también exige resultados palpables en el presente.

Para esta segunda mitad del sexenio se requiere consolidación. Y ahí es donde se medirá realmente el alcance de esta administración. Es decir, ya pasaron los primeros tres años, ahora los números y las estadísticas que conocemos deben transformarse en resultados palpables. Mejor seguridad, mejor salud, más empleo, menos problemas.

¡Viene lo bueno!

Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…