Los eventos políticos no solo sirven para hacer montón, aplaudir y ondear banderas, también sirven para mostrar lealtades y deslealtades, para ver quién está realmente alineado con quién y quién solo se presenta para aparecer en la foto. Eso fue lo que ocurrió este domingo 31 de mayo en Ciudad Victoria, durante el evento que encabezó el gobernador Américo Villarreal para respaldar a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en el marco del segundo aniversario de su triunfo electoral.

De manera formal, el evento fue de apoyo a la presidenta de México. El gobernador dijo que Tamaulipas está con ella, que el estado acompaña el proyecto nacional y que los 43 municipios estuvieron representados en el Recinto Ferial, donde se reunieron miles de personas para seguir el mensaje de Claudia Sheinbaum desde la Ciudad de México. Hasta ahí todo se entiende como un acto de respaldo, sin embargo, en política casi nunca las cosas se quedan en lo evidente. Como lo anotaba antes, este tipo de eventos también sirven para observar lo que viene, y lo que viene en Tamaulipas no es poca cosa, porque el 2027 y el 2028 ya empezaron a moverse aunque algunos finjan que falta mucho. Los grupos ya están haciendo sus cuentas, midiendo afectos y tratando de acomodarse en el lugar donde creen que pueden obtener más beneficios. Por eso el evento del domingo no solo dejó un mensaje de respaldo a Claudia Sheinbaum, también dejó constancia de quién está con ella y con Américo, y quién está en su contra.

Ahora bien, en ese evento hubo dos protagonistas: la presidenta de México y el gobernador de Tamaulipas. Nadie más. Por más que algunos quieran hacer creer otra cosa, el mensaje fue evidente. En Tamaulipas el respaldo a Claudia pasa por Américo Villarreal, y eso a muchos les incomoda, porque saben que mientras el gobernador conserve el control, no podrán imponer candidaturas ni negociar posiciones como si el estado fuera un tesoro que se puede manosear.

Ahí es donde empieza el acomodo de los grupos. Se pudo ver quiénes están con quién. Por ejemplo, los del Verde de Reynosa toman distancia porque nunca han tenido lealtad con nadie que no sean ellos mismos. No es nuevo, ya los vimos salir del PAN, brincar a Morena y luego acomodarse en el Verde, no por convicción, sino porque encontraron ahí una forma cómoda de seguir haciendo política a su conveniencia. Por eso, esos verdes merecen mención aparte, porque su comportamiento no responde a una diferencia seria, sino a la conveniencia de siempre. Primero, porque insisten en grillar al gobernador y empujar versiones para que se le relacione con temas delicados; segundo, porque su manera de hacer política nunca ha sido de lealtad, sino de conveniencia, o sea, que hoy están donde les conviene estar, mañana estarán donde les convenga estar y pasado mañana dirán que siempre estuvieron del lado correcto. Así han sido y así seguirán siendo.

El problema es que esos del Verde le contagiaron su forma de hacer política al resto de los verdes del estado, y en ese sentido, todos ahora se han convertido en una especie de pareja de compañía, alineados a quien les convenga, cuando les convenga y por el tiempo que les convenga. No hay ideología de por medio, ni proyecto, ni compromiso con Claudia, ni mucho menos con Américo, y eso se deja ver cuando le aplauden al gobernador, pero en privado lo grillan con cualquiera que se deje. Lo hacen en comidas, en reuniones, en mensajes y hasta con los gringos que andan de turistas, porque la cosa es ensuciarlo para evitar que sea él quien decida. En público sonríen y hablan de unidad, pero en privado hacen todo lo posible por debilitarlo. Ese doble juego no le sorprende a nadie.

Por otro lado, hay un grupo que no ha dejado de ser leal al gobernador y a la presidenta, y que se diferencia mucho del que hablé antes. En ese grupo está la gran mayoría de alcaldes y alcaldesas, una senadora, legisladores locales y una gran cantidad de ciudadanos que entienden que la que manda en México le tiene un cariño especial al que manda en el estado. Eso no es algo que se tenga que explicar demasiado, porque es demasiado evidente, y la prueba está en el respaldo y en la inversión histórica que hace el gobierno federal en Tamaulipas. No hay que olvidar que Américo fue uno de los primeros que le demostró todo el cariño y el apoyo a la entonces única mujer corcholata, mientras otros pocos andaban soñando con un edén donde había un Adán que no solo mordió una manzana, sino que se quiso comer todo el árbol. Ese grupo leal recogerá sus frutos, aunque eso signifique enfrentar las mismas grillas que reciben el gobernador y la presidenta.

En resumen, eso es un poco de lo que se dejó ver este domingo: lealtades, deslealtades, dobles caras y traiciones. Así es como este evento, que oficialmente fue para respaldar a Claudia Sheinbaum, terminó siendo también una radiografía rumbo al 2027 y 2028. Se vio quién está con Claudia y Américo, quién está solamente con Claudia mientras intenta debilitar a Américo, y quién quiere usar el nombre de la presidenta para negociar contra el gobernador. Esa es la parte que algunos quieren ocultar, pero no pueden.


Veredicto final
El gran ausente: La borrega de Matamoros. El hombre que sus mismos compañeros verdes exhibieron y sacrificaron con tal de ensuciar a todos.