Ven, acércate, te quiero cerca de mí, dejemos de darle importancia al tiempo, a todas esas cosas que nos han robado la oportunidad de vernos a la cara.

Ven, te invito de todo corazón a dar un repaso al libro de nuestra vida, no pongas más pretextos ¿qué puede ser más importante para los dos que recordar lo vivido?

Ven, hagámoslo juntos, seguramente habría muchos detalles hermosos, que de hacerlo yo sólo se me pasarían, y entonces, nuestra historia de vida estaría incompleta.

Ven, siéntate a mi lado, en este sillón nuevo que se ha vuelto viejo y que nunca hemos estrenado, en el mismo que ilusionados escogimos juntos con la idea de descansar un poco después de un día tan ajetreado, como han sido todos los días de nuestra existencia.

Ven, quiero preguntarte por qué siempre pareciera que tenemos prisa, como si fuéramos en busca de algo, como si sintiéramos que alguien nos está llamando y corremos apresurados, pero nunca llegamos a conocer el origen de ese llamado desesperado.

Ven, quiero decirte algo, necesito que me escuches, que no te enojes cuando detengo tu quehacer, para fingir que nunca ha pasado nada, quiero que dejes de pensar que todo ha sido escrito y que sólo basta darle vuelta a la hoja, simulando que el hecho de que éstas, al estar en blanco, por la ausencia de diálogo, de palabras y de frases, significa que nos hemos desconectado de la luz del día para apagar la energía que aún nos queda, esperando gastarla en un sueño donde se continua la carrera sinfín hacia lo que pensamos hemos perdido y continúa tan vivo, que al menos a mí no me deja dormir.

Ven, vamos a renovar todo aquello que de inicio nos hizo disfrutar los días más largos, en los cuales la oscuridad no existía, como tampoco el cansancio, ni la búsqueda interminable de lo que nunca perdimos, porque siempre ha estado contigo y conmigo.

Ven, escúchame atenta, yo sólo quiero decirte que no he dejado de amarte, que te quiero a mi lado como el primer día.

Ven, en este repaso vivificante ambos recuperaremos la energía vital que mueve nuestros cuerpos, recuperemos el deseo, la ilusión y la prolongada luz que ilumina y ha iluminado por siempre, el motivo que mantiene unidos a nuestros espíritus que Dios nos ha obsequiado.

 

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