Debo reconocer que este no es el artículo que pensaba escribir para abrir mis colaboraciones de este nuevo año 2026, originalmente pensaba en compartir mi visión de las cosas sobre lo que estaba mal en México, alejándome desde luego de las narrativas sembradas, de las “Fake News” y del amarillismo de las noticias catastróficas.

Pero Donald Trump se adelantó y en una operación quirúrgica encabezada por la DEA, pero solventada por el ejército y la marina del país más poderoso del mundo, detuvo en Caracas Venezuela a Nicolás Maduro y para colmo con todo y consorte.

La razón es para presentarlo ante un juzgado, para que responda por las acusaciones que tiene de nexos con el narcotráfico en su país, además de estar vinculado a una organización terrorista denominada “El Tren de Aragua”.

El juicio será público, y la sentencia máxima a la que se enfrentará, seguramente será a ser encerrado de por vida en alguna celda de 3 X 3 metros de Guantánamo, Cuba acompañado de su esposa. Triste final para un dictador de una República Bananera.

Apenas el domingo pasado escribí: “Los últimos acontecimientos electorales de Argentina y Chile, sin duda tendrán repercusiones en nuestro país, no es novedad saber que muchas veces por mimetismo, las naciones siguen patrones de conducta que se asemejan, pero algo pasará en alguna nación bananera de América, antes de llegar a nuestra patria.

Así que hay que prepararse, el mayor peligro no está en un ataque de extremistas radicales, sino en un despertar de conciencias que se convierta en virus regional y que derrumbe el sistema político establecido, para regresar a una época armamentista dirigida desde los cuarteles militares, la ambición desbordada incontenible, pudiera ser la mecha que encienda todo”.

El Presidente de los Estados Unidos lo dejó claro en la rueda de prensa que ofreció ayer mismo, a unas cuantas horas de operar con éxito la detención, la conferencia la dictó en su residencia de Mar a Lago, poco antes de iniciar su partida de golf vespertina.

Ahí ante el mundo, reconoció que las empresas petroleras de su país invertirían miles de millones de dólares para restaurar la producción petrolera de Venezuela, incluir esta declaración en dicha conferencia, es un estilo nuevo de los Estados Unidos, pues regularmente estos datos se ocultaban.

Debemos de reconocer que México por medio de Claudia Sheinbaum, fue el primer país del mundo en dar a conocer su postura ante los acontecimientos, aludiendo a la Doctrina Estrada e inconformándose por las acciones emprendidas, su postura sin duda coincidirá con la de la Organización de las Naciones Unidas, misma que se espera den a conocer el próximo lunes.

Lo que se vivió la madrugada del sábado en Caracas, no fue ninguna sorpresa para nadie, excepto para Maduro, ya que fue llevado en helicóptero a un buque norteamericano todavía en “Pijamas y con Tapojeras”.

Ahora vendrán las narrativas y las interpretaciones ajustadas a nuestra patria, considerando todo como una acción premeditada para enviar un mensaje no cifrado a Claudia.

Esto hará pensar a muchos, ojalá que los análisis se centren en el verdadero problema interno que vive nuestra patria y que no es otro masque el de la impunidad con la que actúan los integrantes del Crimen Organizado, que, desde hace mucho, mucho tiempo, opera más bien como Crimen Permitido.

El cobro de piso, el secuestro, el despojo de inmuebles, los robos y la extorsión, son los delitos que más han crecido, pues si bien los asesinatos han decrecido, en el desánimo nacional, son estos los que calan hondo, pues atentan contra el patrimonio individual.

Y si a esto le aunamos que ahora es negocio extender títulos universitarios, el desánimo popular será mayor, pues la obtención de una Licenciatura en la Ignorancia, conlleva el riesgo de que esos nuevos licenciados lleguen a mal gobernar, nuestra ciudad Matamoros es ejemplo de ello.

Urgen en al país, acciones verdaderas para combatir esos errores, ya que la falta de acción, hace pensar en contubernio y si ahora en Venezuela el pretexto fue el nexo con el narcotráfico, pronto Donald Trump, en su afán de justicia extranjera, sin necesidad de rueda de prensa se preguntará: ¿Quién Sigue?

Jorge Alberto Pérez González

 

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