Las voces se escuchan por doquier, el reclamo no es mudo, aunque en la mayoría de los casos las actitudes son las que hay que interpretar, porque las palabras………, las palabras se las lleva el viento.

Hace un año y medio, exactamente un año y medio, muchos se sumaron a un sueño, un sueño alcanzable, factible, que debía ser redituable, pues cuando desinteresadamente se anotaban pensaban eso sí, en el futuro mediato.

Los esfuerzos fueron muchos, desde cualquier rincón. La inversión, amén del trabajo fecundo y creador se convirtió rápidamente en una bola de nieve que logró conjuntar poco a poco a todos y cada uno de los operadores políticos.

Y como los partos, el triunfo fue doloroso, después la victoria se alcanzó y se perdió mucho, pero se ganó en las urnas.

La buena ventura de julio no tapó en lo más mínimo la desventura de junio, pero si cambió los ciclos, si modificó las actitudes y si mudó para siempre la perspectiva.

A partir de entonces se comenzó a pelar la mandarina, dejando trozos de cáscara regados por todos los rincones, para después desgajarla una a una, y regar con sus jugos los arroyos confundidos con las lágrimas sinceras.

El abandono se siente cuando ya no hay a quien recurrir, cuando no hay respuesta a los llamados y también cuando la mirada no dice nada.

La impotencia se palpa, con el mercadito vacío, con los negocios cerrados, con los comentarios inaudibles, con la queja constante y con la caída en imagen.

Muchos afanes tirados al cesto, muchas acciones valientes olvidadas, muchos recursos dilapidados que después harán falta, porque la mayor inversión son los emprendedores hombres y mujeres que hoy están purgando un delito que no cometieron.

Para que las cuerdas de la guitarra suenen bien, hay que mantenerlas tensas y afinadas.

La vida da muchas vueltas, los muertos nunca se olvidan cuando fueron apreciados. Los vivos, los muy vivos, a veces se quedan solos cuando no tienen memoria, cuando la soberbia los invade o cuando se miran al espejo.

Las mentiras se suceden una a una y eso hace que ya nadie le crea y cuando esto sucede, ya pueden ir comenzando a redactar su epitafio.

La tristeza que invade a muchos desde que la muerte lenta de un pueblo se presentó, no se puede borrar con nada, pero el desánimo causado por el olvido, traerá consecuencias a mediano plazo, que con el paso del tiempo será difícil enmendar.

Salvo que la instrucción sea esa, la entrega absoluta de los ideales, el olvido notable de los principios y el abandono definitivo de las banderas o peor aún, la quema definitiva de las carabelas, para que no haya nadie que piense en el regreso.

Ya vienen las Fiestas del Charro y muchos se preguntan si volverá a venir Rosario Tijeras, o si el presidente cruzará a Brownsville Texas, aunque la mayoría opina que deberían de invitar de Huésped Distinguido de nuestra ciudad, a Omar García Harfuch, muchos lo quieren ver de cerquita.

Pero dejemos a un lado las cavilaciones de muchos, es un hecho que Matamoros está cambiado, y tal vez solo somos testigos presenciales y no actores consumados.

El clima favorable para algunos no siempre es el más apropiado para la mayoría, porque la verdad: ¡QUE FRIO SE SIENTE MATAMOROS!