“Las alianzas no son un fin; las alianzas son un medio de conseguir el fin que se apetece…”

Juan Donoso Cortés

 

En el cierre de la semana pasada, una noticia en el entorno electoral nacional me llamó en forma particular la atención.

En su más reciente encuesta nacional en viviendas, Consulta Mitofsky expuso un desgaste evidente en la imagen de Morena, que en su opinión positiva ha caído del 56% al 49.4% en un solo año –más de 6.6 puntos– lo que se suma a un alza al 36.1% en el rubro del partido “por el que nunca votaría”.

Las cifras resultan casi normales por los críticos tropiezos de los gobiernos emanados de ese partido, pero lo que resulta muy llamativo es un resultado paralelo de ese sondeo: el Partido Verde sorprendentemente se ubica –así lo define la propia encuesta– como la pieza prácticamente indispensable para que el morenismo retenga el control político del país en 2027, al ascender de 5.1% a 7.2% en preferencia ciudadana, en tanto que el PT posee un magro 3.5%.

Más aún, el PVEM mantiene un puntaje de rechazo de 29.8%, lo que no es tan malo si se toma en cuenta que en ese terreno el PRI y el PAN tienen cifras más negativas y por lo tanto el Verde posee más probabilidades de ser una opción de voto que el tricolor y Acción Nacional.

En resumen, el PVEM es hoy oro molido para Morena en las urnas, lo que en la opinión de su servidor, es un tema que tiene dos formas de valorarlo: la buena y la mala.

La buena es obviamente para el Verde, que al parecer alcanzará en esta elección el valor político que siempre soñaron tener quienes lo manejan.

Pero la mala es, lamentablemente, para la democracia.

El Verde Ecologista, desde sus orígenes, ha sido manejado por sus fundadores, mandos y su eterno dirigente, el llamado “Niño Verde”, como moneda de cambio en relaciones comerciales disfrazadas de alianzas electorales. Siempre ha vendido su amor, a veces barato y a veces caro, sin importar nombres, siglas o propósitos, por inconfesables que estos hayan sido o sean.

Con esos antecedentes, poco importará que el país se caiga a pedazos si quien lo incluye ofrece la recompensa esperada, como ha quedado claro a lo largo de sus andanzas.

Queda claro así, por qué el pesimismo en lo que se refiere a la suerte de la democracia, al abrirse la posibilidad de que el destino cercano de México se pueda definir por un precio y no por los valores que necesita la Patria…

LA UAT Y LA NASA

Otra “palomita” académica para la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

El maestro e investigador de la UAT, Orlando José Martínez Arvizu, fue seleccionado entre los tres mejores académicos del Primer Foro Estatal Docente STEM, logro que tal vez para quienes no conocemos ese entorno no resulte llamativo.

Lo que sí es notable, es que esa selección le permitió al docente obtener una acreditación internacional para participar en el programa de formación aeroespacial en el Space Center Houston de la NASA, en febrero de 2027, que lo ubica en un escenario de clase mundial y en una de las áreas consideradas “puntas” de la tecnología.

El pedagogo es impulsado por el Gobierno del Estado a través del COTACYT, en colaboración con Misión Educativa MX y Space Center Houston y la materia que le permitió ganar fue una presentación sobre las mejores prácticas del modelo de enseñanza STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

Las siglas UAT resonarán en la NASA…

 

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