Hubo un periódico en Reynosa que se llamó “El Noreste” y tuvo una vida efímera pues se fundó en el año 1969 y no alcanzó a llegar al primer aniversario. El director fundador fue don Ricardo Arroyo Rubio, poeta y escritor.
En una comida ofrecida a la prensa por el Gobernador de la época, Manuel A. Ravizé, don Ricardo ganó el primer premio de la rifa de regalos, que consistió en un viaje a Osaka, Japón.
A su regreso del viaje, Arroyo escribió una serie de artículos sobre los lugares del exótico país, que fueron la delicia de los lectores. Fue autor, demás, de dos libros. “Rostro de Agua” y “Mi amiga la tristeza”.
El periodista padeció una rara enfermedad, incurable y progresiva, que lo dejó ciego a la postre pese a que hizo esfuerzos desesperados por conseguir una cura, incluidos viajes al extranjero donde fue atendido por especialistas que no pudieron salvarlo.
Resignado a la inminente pérdida de la visión, don Ricardo empezó a prepararse para sobrevivir en tinieblas pues no podía darse el lujo de dejar de trabaja debido a que sus hijos eran entonces menores de edad.
Encerrado en su oficina del edificio del periódico instalado en la calle Insurgentes de la colonia Longoria, el comunicador apagaba la luz y aprendió a escribir al tacto, sin ver el teclado.
Al quedar desempleado por el cierre de la empresa editora, el señor Arroyo Rubio se dio a la tarea de imprimir un periódico no diario al que bautizó con el nombre de “La Hoja”, por ser apenas de unas pocas páginas.
Sus muchos amigos, especialmente políticos y funcionarios, lo apoyaron para que sobreviviera con decoro, pues para entonces ya había perdido totalmente la capacidad visual.
Vino a la memoria del autor de esta columna el recuerdo de don Ricardo Arroyo, con la lectura de la nota relativa a la reunión de funcionarios del gobierno de Américo Villarreal Anaya, convocados por el tema de los preparativos de la inminente sequía que hace obligatorio el cuidado del agua.
Hay situación de alerta en cuando menos diez municipios de la franja fronteriza debido a los bajos niveles de almacenamiento en las presas internacionales y la falta de recargas recientes.
Se destacó la importancia del Semáforo del Cuidado del Agua como instrumento de análisis y toma de decisiones, pues permitirá definir acciones preventivas y emergentes, como el abastecimiento con el uso de pipas en municipios donde las condiciones hídricas son adversas, como en Tula.
También se aprobó la actualización de los colores del Semáforo del Cuidado del Agua, reiterando el llamado a la población y a las autoridades de los diferentes niveles de gobierno a mantener un uso responsable y racional del recurso, independientemente del color asignado.
En color verde se ubicaron los municipios de Aldama, Altamira, Ciudad Madero, Gómez Farías, González, Hidalgo, Jaumave, Llera, Mainero, El Mante, Palmillas, Soto la Marina, Tampico y Xicoténcatl.
En color amarillo: Abasolo, Antiguo Morelos, Burgos, Bustamante, Casas, Cruillas, Güémez, Jiménez, Méndez, Miquihuana, Nuevo Morelos, Ocampo, Padilla, San Carlos, San Fernando y Villagrán.
En color rojo permanecen Camargo, Guerrero, Gustavo Díaz Ordaz, Matamoros, Mier, Miguel Alemán, Nuevo Laredo, Reynosa, Río Bravo, San Nicolás, Tula, Valle Hermoso y Victoria.
En tanto que el gobierno federal desarrolla una inversión histórica para la tecnificación y modernización de los distritos de riego 025 y 026, lo que permitirá ahorrar volúmenes importantes de gua y destinarlos al consumo humano en los municipios de la frontera.
En otros temas, a poco más de un año de operación, el programa “Sonrisas del Bienestar”, impulsado por el gobierno de Tampico en colaboración con la Universidad Autónoma de Tamaulipas, a través de la Facultad de Odontología, consolida su éxito al superar la meta de mil pacientes atendidos.
Mediante esta iniciativa se han brindado más de 2,260 tratamientos odontólogos gratuitos incluyendo limpieza, extracciones y restauraciones, a familias y personas en situación vulnerable, generando un ahorro significativo en la economía de los beneficiarios.
En esta coordinación de esfuerzos, el Rector de la UAT Dámaso Anaya Alvarado, ha reiterado la disposición de la casa de estudios, de extender los servicios de salud como parte esencial de su misión educativa, al vincular el aprendizaje en las aulas con la atención directa a la comunidad.
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