Mientras en Morena les andan dando jalón de orejas a sus militantes por adelantarse en los tiempos, en el PAN están al revés, casi medio año atrasados en su proceso de renovación interna. Y hasta ahora, desde el Comité Ejecutivo Nacional, voltearon a ver lo que estaba pasando en Tamaulipas
La dirigencia estatal encabezada por Luis René Cantú Galván terminó su período el 23 de septiembre de 2025 y casi seis meses después apenas se ordena notificar formalmente el vencimiento para emitir la convocatoria. La decisión se tomó tras más de 3 mil firmas de militantes y la solicitud de 23 Comités Municipales. Es decir, la presión vino desde abajo.
La elección será por voto directo de la militancia, como marca la tradición del partido. Pero el retraso, según explicaron, obedecía a evaluaciones internas y ajustes por paridad de género. La presidencia estatal debe ser ocupada por una mujer.
Y ahí es donde empieza la verdadera batalla.
Los nombres que más suenan, ya lo habíamos dicho, son Gloria Garza Jiménez y Omeheira López Reyna, ambas figuras que crecieron políticamente durante el sexenio de Francisco García Cabeza de Vaca. Sin embargo, hoy no están exactamente en el mismo equipo. Gloria Garza se ha alineado con el grupo de César “El Truko” Verástegui, mientras que Omeheira es vista como la carta fuerte del exgobernador.
Gloria parece tener por ahora la fuerza en el discurso de unidad. Omeheira, en cambio, tiene una base cabecista sólida y estructurada.
Hay que recordar que el PAN en Tamaulipas está profundamente dividido. Desde la derrota de 2022, el partido perdió poder territorial, influencia y rumbo. Hay quienes sienten que se entregaron frente a Morena y otros que defienden el legado del cabecismo.
Los cabecistas, leales a Francisco García Cabeza de Vaca y a su hermano Ismael, mantienen una base fuerte en la zona norte, Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros. Se estima que controlan hasta 40 por ciento de la militancia activa.
Del otro lado están los llamados renovadores moderados, identificados con “El Truko”, con mayor presencia en la zona centro-sur, Victoria, Tampico y Madero. Buscan unidad, pero sin romper completamente con el pasado.
Lo que está en juego no es sólo una dirigencia. Es el destino del PAN rumbo a 2027 y 2028.
Si logran cerrar filas, podrían reconstruirse. Si no, seguirán hundidos en sus propias peleas internas.
Y el tiempo político no perdona.
Veremos.
Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…