“Lo que no descubre el agua, lo descubre el tiempo…”
La frase, una perla de la sabidurÃa popular, es hoy en Tamaulipas una descripcón fiel de lo que está sucediendo en el ya añejo caso –data del 2017– del presunto secuestro y asesinato de la española Pilar Garrido en el municipio de Villa de Casas, por lo cual su esposo Jorge Fernández fue condenado a 47 años de prisión, como culpable de esa muerte.
El tiempo hoy intenta recomponer esa historia. Unos dÃas atrás, un medio de alcance nacional dio a conocer que el Segundo Tribunal Colegiado en materia penal del Poder Judicial de la Federación determinó que la Sala Colegiada del Supremo Tribunal de Justicia del Estado equivocó el procedimiento y ordenó que se reponga éste mediante un nuevo análisis, ante las inconsistencias observadas.
Este drama, que en su momento sacudió a la opinión pública, pudiera pasar hoy como uno de tantos yerros de la justicia y susceptible de enmendarse por el fallo del tribunal federal, pero en realidad esconde una historia negra tejida nueve años atrás y que vale la pena volver a ponerla sobre la mesa, ante la duda de que se pudiera haber cometido una injusticia –para muchos planeada– en la persona de quien ahora  como responsable oficial, purga casi medio siglo de prisión.
Estos son versiones públicas sobre denuncias especÃficas sobre este caso, casi una década atrás durante el gobierno de Francisco GarcÃa Cabeza de Vaca, que en estas circunstancias cobran relevancia y podrÃan arrojar luz sobre el mismo. Van dos de ellas:
Desde el inicio de la investigación, la entonces ProcuradurÃa General de Justicia –pasó a FiscalÃa en 2019– a cargo de Irving Barrios, incondicional de Cabeza de Vaca, fue señalada por una presunta manipulación de los hechos para inculpar al cónyuge.
Esa acusación es normal en los litigios por quienes se ven perjudicados en el curso de las pesquisas y no merecerÃa mucho crédito en la práctica jurÃdica, pero la misma PGJ de esos años dio elementos para acrecentar las sospechas al intentar amedrentar y apresar al defensor del hoy convicto, el abogado MartÃn Lozano Méndez, con una carpeta de investigación sobre hechos presuntamente vividos en 1994.
No prosperó ese encarcelamiento porque un juez federal le otorgó un amparo al litigante para no ser detenido, al calificar de arbitrario e improcedente ese intento de captura, por lo que éste prosiguió en la defensa de Jorge Fernández.
Pese a los alegatos de la defensa, el Poder Judicial de Tamaulipas, constituido por jueces y ministros acomodados por el entonces gobernador, hizo pedazos al inculpado con la sentencia ya referida, que se aplicó de inmediato.
Hoy, que la justicia federal ordenó un nuevo análisis que tal vez provoque un ajuste de ese fallo y por lo tanto de la condena, aumenta la sospecha de un procedimiento amañado para desviar la acción de la justicia, como era práctica común en el sexenio cabecista.
Que quede claro. No es esta una defensa del declarado por la ley como homicida, porque cabe la posibilidad de que haya sido un fallo apegado a la ley, sino un intento de exhibir los manejos oscuros de una extinta ProcuradurÃa, que se distinguió por sus excesos al amparo de su jefe polÃtico y que dejó una estela de reclamos y denuncias que aún resuenan en el Estado, como polvos de aquellos lodos.
La última palabra la tiene la justicia federal…
HABLANDO DE EVOLUCIÓN
La TeorÃa de la Evolución de Charles Darwin asienta que en la lucha por la supervivencia no es el más fuerte el que sobrevive, sino el que mejor se adapta a los cambios de su entorno.
El concepto es aplicable no sólo a las especies animales, sino que también es válido para muchas de las prácticas de la humanidad, como es la educación.
Es el caso hoy del anuncio de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, la cual impulsa una nueva capacitación a su personal académico con un enfoque que busca orientar la enseñanza a la resolución de problemas reales, mediante un programa de actualización e innovación pedagógica que dotará al profesorado de herramientas metodológicas de vanguardia que permitan trascender la instrucción tradicional, que garantice no sólo conservar avances, sino optimizar los caminos para que éstos sigan presentándose
Esto aquà y en cualquier parte del mundo se llama adaptación. Bien por la UAT.
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