Los comunicadores son el tema del día con motivo de celebrarse el 4 de enero el Día del Periodista, y funcionarios públicos y políticos aprovechan la ocasión para hacerlos objeto de atenciones, fiestas y reconocimientos.

Así ocurrirá mañana en Ciudad Victoria y en Nuevo Laredo, cuando el gobierno del Estado ofrezca una comida en honor de los trabajadores de los medios de comunicación. Américo Villarreal Anaya y Carmen Lilia Canturosas Villarreal llevan buena relación con la prensa.

La modernidad ha dado otra dimensión a la comunicación social pues ahora es instantánea la difusión de noticias gracias al internet y otras vías, al grado de que una información ya no es valiosa por su oportunidad (primicia, se le llama), sino por el ingenio, la gracia o la inteligencia con la que se escriba.

Por supuesto, los valores básicos del periodismo son invariables: Objetividad, veracidad, precisión, honestidad, y los lectores conocen las publicaciones que se caracterizan por estas cualidades y las favorecen con su atención.

Por nuestra parte, usamos el privilegio de lector para escoger las publicaciones y rechazar las que son frívolas, superficiales.

El reportero de a pie es todavía un personaje importante dentro de la sociedad debido a que recoge cotidianamente testimonios de lo que ocurre a su alrededor y da cuenta de ello, cuando se transforman en temas de interés, cuidando con esmero la objetividad.

Lo mismo aplica para comunicadores que se especializan en examinar con acuciosidad los temas relevantes para darles una interpretación y mostrarlos en términos simples a los lectores.

El ejercicio de la comunicación social es particularmente trascendente cuando se ejerce desde la función pública, es decir, de parte de funcionarios gubernamentales pues la rendición de cuentas y la transparencia de sus acciones son vitales para ganarse la confianza del respetable.

Caso típico es el de Francisco García Cabeza de Vaca que no necesita presentación y sólo basta rememorar que es prófugo de la justicia por la comisión de un montón de delitos. La opacidad fue la divisa de su gestión sexenal porque tenía mucho qué esconder.

En temas amables, el gobierno de Nuevo Laredo rindió ayer homenaje a la prensa como un acto de respeto, memoria y reconocimiento a quienes se dedican a esta profesión así como a los compañeros que le dedicaron sus vidas y hoy no pertenecen al plano terrenal.

“La libertad de expresión es el termómetro de una democracia sana. Sin una prensa libre, crítica y participativa, el progreso de nuestra ciudad se quedaría a oscuras. Como gobierno, reconocemos y defendemos su derecho a informar, pues entendemos que la verdad es el rostro de la transparencia. Sin embargo, para que esta libertad cumpla su propósito más elevado, debe caminar siempre de la mano del respeto a las garantías individuales y los derechos de las personas”, dijo la joven edil en su mensaje.

Agregó que no sólo se conmemora a quienes han ejercido el periodismo, sino que también celebra el Día de la Libertad de Prensa, una fecha que invita a reflexionar sobre la trascendental importancia de una prensa libre y su papel esencial en el desarrollo de la comunidad.

“Desde el gobierno municipal, les invito a que sigamos trabajando bajo esta premisa de respeto mutuo. Una sociedad bien informada es una sociedad que toma mejores decisiones; y un gremio periodístico profesional, es garantía de que Nuevo Laredo seguirá bien informado, de manera profesional y objetiva. Sigamos construyendo juntos una ciudad donde la palabra sea puente y no barrera, donde la crítica nos ayude a mejorar y donde la verdad sea siempre nuestra meta común”, dijo.

 

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