Patria trasciende la definición geográfica de lugar de nacimiento, se concibe como la construcción cultural, histórica y emocional que genera profundo sentido de pertenencia y vínculos afectivos con el territorio y la comunidad.
Cicerón la define como res publica (cosa pública), organización social basada en la concordia y las leyes. Voltaire la vinculó al bienestar individual y libertad de residencia. Desde el materialismo, patria es la reconstitución histórica de interrelaciones sociales y culturales que se reconfiguran con el tiempo.
Antonio Caso y Nimio de Anquín la distinguen del Estado político definiéndola como un espíritu inmortal, la tierra de los antepasados y vocación de soberanía y destino común que perdura más allá de cambios de gobierno. En este siglo, los mexicanos sufrimos a 3 distintos partidos políticos en la conducción del país. Enfoques contemporáneos plantean la patria como ejercicio de inclusión, diálogo y entrega al prójimo, priorizando la relación ética sobre la exclusión territorial.
Patria en política se distingue por su carácter institucional y normativo: deja de ser reflexión sobre pertenencia y se convierte en sustrato legitimador del poder político y organización del Estado. La patria es el espacio donde la nación ejerce el poder supremo. El artículo 39 constitucional establece que “la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo”, vinculando la patria al derecho de autodeterminación y a la no injerencia externa. Es un espacio donde se realiza el bien común en base a la obediencia a leyes y participación ciudadana. Cuando las relaciones entre Estado y sus miembros se disuelven, la patria política desaparece.
¿A quiénes dejamos la construcción de nuestra Patria? La encomendamos acorde a nuestras leyes a partidos políticos apátridas que surten de allegados a Cámaras de Diputados estatales y federales, de Senadores, al poder Ejecutivo, a la estructura de gobierno, sin tomar en cuenta la autodeterminación social. Es simple, revise los precandidatos que brotan en Victoria, analice su quehacer público y notará que son allegados a los partidos políticos y a los Poderes que gobiernan.
No hay un candidato popular, un líder surgido de la tarea histórica de representar el interés social, surgen al amparo del poder político. La época de auténticos líderes se terminó. Sufrimos el arribo de personajes a través de redes sociales que resultan pésimos gobernantes y malos administradores del dinero público.
Traición a la patria es su cometido político. Hay que hacerles transitar de la amenaza punitiva hacia la edificación de una auténtica cultura de integridad. Es la tarea que importa a México para lograr desarrollo social y crecimiento económico, y abatir al enemigo público número 1, a la corrupción.