Según los últimos reportes de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público al mes de noviembre y difundido por El Periódico La Jornada de circulación nacional, la deuda pública de México asciende a 9.5 billones de pesos y se estima que cada dÃa aumenta 507 millones de pesos, al menos esto fue lo que ocurrió durante el 2017.
Lo cual resultarÃa contradictorio que a nivel global México es la onceava economÃa. No obstante que el crecimiento interno de la economÃa sigue siendo incipiente e intrascendente y la inflación llego a finales del 2017 al 6.63 por ciento en su máximo histórico durante la administración del Presidente Enrique Peña Nieto.
Asimismo se estima que la deuda pública del gobierno mexicano se incremente para finales del 2018 por encima de los 10 billones de pesos casi alcanzarÃa los 11 billones de pesos.
Esta será una de las principales herencias que recibirán cualquiera de los precandidatos que buscan ser presidentes de la república. La cuestión que surge, es a quién le podrÃa interesar una paÃs en quiebra o bancarrota.
Lo mismo que pudiera cuestionarse a quienes se dedican y es el giro de su empresa adquirir o comprar la deuda de otros. Y se pudiera especular, si este el móvil de la corriente neoliberal que gobierna ese paÃs desde los años 80 del siglo anterior.
Pareciera que la deuda es intrÃnseca a los nuevos gobiernos de paÃses emergentes como se le identifica a México en el concierto internacional. Por ese motivo se antoja pensar, que es premisa mayor por la que el bipartidismo mexicano que componen el PAN y el PRI no les conviene que llegue un partido ajeno a ambos.
Y visto desde esta perspectiva, no habrÃa asombro de que gobiernos estatales como Tamaulipas, su deuda púbica supere los 20 mil millones de pesos, ya que es una práctica propia del gobierno federal y de la mayorÃa de las entidades del paÃs.
Sin embargo, habrÃa que indagar hasta donde los recursos producto de este endeudamiento han sido adquiridos para el crecimiento y desarrollo del paÃs, donde y en qué se han ejercido, o si solamente asà como ingresaron a las arcas del Estado, salieron de la misma manera.
Es una carga que pesa sobre los precandidatos del PRI y el PAN que aspirante a dirigir el rumbo de este paÃs, sobre todo al precandidato del tricolor José Antonio Meade, que en el rubro de la administración de recursos económicos y financieros tuvo incidencia en los últimos 12 años. En los que lo mismo sirvió a un partido que a otro y, que por ese motivo es bien visto por ambos grupos polÃticos.
Lo sorprendente es que en el caso de Andrés Manuel López Obrador, siga aspirando a gobernar un paÃs con una deuda pública espantosa y prácticas nocivas arraigadas en los tres poderes del Estado.
Por otra parte y sin novedad, la Consejera Tania Contreras rindió protesta como Presidenta del Instituto Electoral de Tamaulipas, cargo que desempeñará hasta el 16 de febrero de este mismo año, pues se prevé que en un periodo de 45 el Instituto Nacional Electoral esté en condiciones de nombrar al nuevo titular que dirija ese organismo local en la elección de presidentes municipales.