“La proximidad al poder engaña a algunos a creer que lo ostentan. Yo pongo fin a esa clase de pensamiento antes de que empiece” – Frank Underwood, House of Cards.

Esta frase nos permite entender lo que ha sucedido alrededor de algunos personajes que durante años fueron considerados prácticamente intocables dentro del movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador y que tardaron demasiado en entender que el 1 de octubre de 2024 cambió quien ocupa la titularidad del Poder Ejecutivo y que esa persona no estaba destinada a ser una administradora temporal del obradorismo ni mucho menos una representante del expresidente, sino, la presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Recordemos aquella escena en el Zócalo de la Ciudad de México en marzo de 2025, cuando Andrés Manuel López Beltrán, Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Luisa María Alcalde y otros personajes de Morena estaban entretenidos tomándose una fotografía mientras Claudia Sheinbaum se acercaba al grupo. Estaban tan concentrados alrededor de Andy que prácticamente dejaron pasar a la presidenta frente a ellos. Pocas imágenes han resultado tan buenas para explicar lo que ocurría dentro del movimiento: algunos seguían mirando hacia el el pasado inmediato, cuando quien llevaba la banda presidencial ya era otra persona. Lo interesante es que el tiempo comenzó a acomodar las cosas. Adán Augusto López, aquel poderosísimo secretario de Gobernación, aspirante presidencial y posteriormente coordinador de Morena en el Senado, terminó dejando la coordinación de su bancada y con ella la presidencia de la Junta de Coordinación Política, después de meses de problemas, señalamientos y desgaste. Oficialmente se fue para encargarse de tareas partidistas rumbo a 2027 (según el), pero eso no cambia el hecho de que dejó de ocupar uno de los lugares más importantes del poder. Ahora le tocó el turno a Andrés Manuel López Beltrán. Estados Unidos le retiró la visa y él mismo hizo pública la decisión mediante una carta dirigida al presidente Donald Trump. La presidenta hizo lo que se supone tiene que hacer para no dejar mal parado al “junior del bienestar”, dijo que no conocía ninguna investigación en contra de Andy y calificó este tipo de decisiones estadounidenses sobre políticos mexicanos como una intromisión en los asuntos internos del país.

Ahora analicemos con detenimiento algo que no se puede dejar de lado: durante bastante tiempo el gobierno de Estados Unidos mantuvo una enorme presión alrededor de algunos gobernadores, y funcionarios, como parte de su estrategia cpara presionar a México, sin embargo, después de tanto ruido el golpe más llamativo terminó llegándole directamente a Andrés Manuel López Beltrán, uno de los personajes considerados parte del núcleo más poderoso del obradorismo, pero también uno de los más férreos opositores a la misma presidenta. Yo no creo en las casualidades, o por lo menos en la política no existen, y es que el hecho de que esos personajes que llegaron a comportarse como si tuvieran un poder propio hayan ido perdiendo influencia o margen de maniobra solo se explica de una forma.

La presidenta puede defenderlos públicamente y cerrar filas cuando considere que desde el extranjero se está afectando la soberanía mexicana, pero una cosa es la defensa institucional y otra la forma en la que se ejerce el poder dentro de un gobierno.

Quizá ese fue el error que algunos cometieron desde el principio. Pensaron que Claudia Sheinbaum sería una extensión administrativa de AMLO, que el verdadero poder seguiría repartido entre quienes habían acompañado al expresidente durante tantos años y que el nuevo gobierno tendría que consultar permanentemente con los viejos dueños del movimiento.

Se olvidaron de algo bastante elemental: México solamente tiene una presidenta. Tal vez por eso aquella fotografía del Zócalo adquiere ahora otro significado. Ese día varios de los personajes más importantes del obradorismo estaban tan ocupados mirando hacia el pasado que no vieron pasar el presente frente a ellos. Un año y medio después, Adán Augusto ya no tiene el poder que tenía, Andy acaba de recibir uno de los golpes políticos más fuertes de su carrera desde Estados Unidos, Luisa María Alcalde ya no es presidenta del “partidazo”, y Claudia sigue exactamente donde algunos parecían olvidar que estaba: al frente del país.

Veredicto final
Y como en política no hay casualidades: ¿no entienden que fue Claudia? Ah, pero la soberbia es grande.