Entonces dijo: se acabó el fin de semana y pregúntame si realmente descansé. Yo le contesté: La verdad es que vivimos en piloto automático, y tan nos percatamos de ello, que estamos conscientes de que necesitamos poner en práctica otras alternativas y con esto, tal vez encontrar esos satisfactores que necesitamos para sentirnos realmente bien y no sólo suponer que sí lo estamos.

Los psicólogos llaman automatismo conductual al hecho de basar la vida en rutinas, esto a pesar de darse cuenta de se pueden generar cambio para salir de ese estado estacionario de nuestra forma de ser, que le impone limitantes a nuestra vida y nos predispone a establecer una inercia conductual.

Estar en piloto automático, condiciona un estado mental donde la persona realiza las actividades diarias utilizando un mínimo de conciencia o compromiso emocional, lo que genera un hábito por comodidad, incluso, sabiendo que ello no lo beneficia; se supone, que nuestro cerebro realiza estas acciones para economizar energía al adaptarse al contexto. Para romper este “patrón cíclico” se requiere del esfuerzo consciente de estar viviendo en base a rutinas.

Entonces preguntó: ¿Será que el amor también se vive por rutina? Entonces yo le contesté: Si así fuera, estaríamos experimentando una desconexión de todo aquello que nos ha unido emocionalmente, te diré que en lo que a mí respecta todos los días me confirmo el hecho de que si tuviera otra oportunidad, te volvería a elegir, te seguiría amando con la misma pasión, porque a pesar del tiempo transcurrido sigo conectado a ti en las buenas y en las malas, y no hay que confundir el amor con la costumbre de estar contigo, porque lo que me une a ti va más allá de lo material, de ahí que como personas ambos conservamos nuestra libertad y no hacemos de ella una codependencia que nos limite, para no tener la capacidad de innovar para encontrar nuevas formas de engrandecer lo que mantiene la seguridad de que juntos iremos al encuentro con quien nos dio la vida y nos unió para siempre.

enfoque_sbc@hotmail.com