¿Qué es este espacio? Parece seguro, aunque es demasiado limitado para vivir a plenitud, se tiene la luz y el oxígeno necesario, la alimentación balanceada, proteínas magras, legumbres y alimentos que estimulen el proceso, indispensables para mantener el metabolismo basal y con ello evitar la aparición de enfermedades crónicas; la actividad física ha sido planeada y regulada, priorizando el entrenamiento de fuerza para cuidar la composición corporal sobre todo la masa muscular, porque es metabólicamente más activa que la grasa; a mayor músculo, mayor gasto metabólico en reposo.
El metabolismo basal es la base energética de nuestra supervivencia, su equilibrio permite a nuestro organismo contar con la energía mínima necesaria en reposo para que se realicen las funciones vitales como respiración, circulación sanguínea, regulación de la temperatura, filtración de la sangre por los riñones y síntesis hormonal, así como el funcionamiento cerebral.
Tal vez en este espacio seguro, los promotores de los procesos para allegarnos el bienestar, no contemplaron el cómo, al perder la libertad, no se puede tener una gestión óptima del estrés.
El estrés crónico desequilibra el sistema emocional al generar miedo, ira, ansiedad y fatiga, lo que bloquea la capacidad de disfrutar la vida y disminuye la esperanza. Esta respuesta prolongada altera el sueño y la concentración, provocando sensaciones de desesperanza y desmotivación, dañando severamente la calidad de vida y el bienestar general.
Al poco tiempo las personas se preguntaron ¿Qué hago aquí? Entonces se escuchó una voz que decía: “Más del fruto de aquel árbol que está en medio del paraíso, mandónos Dios que no comiésemos, ni tocásemos siquiera, para que no muramos” (Génesis 3:3)
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