Hace unos días hablábamos del golpe que ha significado para Ciudad Victoria el cierre de la delegación de la Cruz Roja y de ocho de sus bases, y cómo ésto ha cargado la responsabilidad en Protección Civil y el CRUM para atender emergencias.

Pero hay algo de lo que no se ha hablado lo suficiente, los socorristas.

Esos hombres y mujeres que durante años han estado al pie del cañón, muchas veces como voluntarios, atendiendo accidentes, traslados, emergencia, sin horarios y sin garantías.

En redes sociales hemos podido platicar con varios de ellos, y lo que expresan no es sólo preocupación, es molestia. Aseguran que no han tenido respaldo de ninguna institución y que incluso la versión oficial de la Cruz Roja Mexicana no refleja lo que realmente ocurrió en Tamaulipas.

Mientras la sede nacional habla de problemas administrativos, ellos aseguran que el abandono venía de mucho antes. Algunos incluso ya han presentado denuncias. Hablan de falta de comunicación, de decisiones tomadas sin claridad, de despidos y cambios internos que los dejaron prácticamente en el aire.

Y aquí es donde la historia cambia.

Porque más allá del cierre de una institución, lo que estamos viendo es una ruptura entre quienes operaban en campo y quienes tomaban decisiones desde el centro del país.

La buena noticia es que el Gobierno del Estado ya anunció que intervendrá para “rescatar” al personal operativo, ofreciendo apoyos económicos y oportunidades laborales temporales. Eso, sin duda, da un respiro.

Pero no resuelve todo.

Porque hoy los socorristas tienen una mezcla de alivio e incertidumbre. Por un lado, el pago de salarios pendientes; por el otro, la gran pregunta de ¿qué va a pasar con la Cruz Roja en Tamaulipas?

Y es que no hay que perder de vista algo importante, la Cruz Roja es una institución privada, que depende de donativos y de su propia estructura nacional. Eso significa que, para sobrevivir, tendrá que reconstruirse, buscar nuevos apoyos y quizá reinventarse en el Estado.

Mientras tanto, los que nunca se fueron, los que siempre han estado ahí, siguen esperando respuestas.

Porque al final, más allá de edificios o administraciones, la verdadera Cruz Roja siempre han sido ellos.

¿No cree usted?

 

Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…