Heme aquí, contemplando un hermoso retrato, en el tiempo en que la soledad toca a mi puerta, me veo sentado como rey de mi hogar, en mi trono familiar rodeado de todos mis nietos, me veo feliz y me nace el deseo de retroceder en el tiempo, cierro mis ojos, todo queda en silencio, y de pronto escucho una voz interior que me pregunta: ¿Es así como quieres estar? Y le contesto: Sí, siempre así. Y la voz contestó: ¿Cómo?
Siempre así, con esa paz que emana la unidad en familia, todos felices, abrazando la vida, abrazando mi descendencia, agradeciendo a Dios la oportunidad de materializarme en el ser humano que soy, para ser y estar en las páginas del libro de la humanidad de la existencia.
Siempre así, en un punto medio del espacio existencial donde mis extendidos brazos, como divinas alas angelicales, alcancen para todos desde el más grande hasta el más pequeño donde han quedado resguardados mis genes por la eternidad.
Siempre así mirándolos por igual con el amor que les profeso, esbozando una amplia sonrisa de satisfacción al contemplar las maravillosas e inigualables flores del jardín donde sembré las semillas que el Señor puso en mis manos, cuando me envió al paraíso, dándome la tarea de ser el sembrador de amor en esta tierra bendita.
Siempre así, los quiero ver a todos con la misma inocencia de sus primeros años, sintiendo las tiernas caricias, escuchando sus primeras palabras, compartiendo su curiosidad y sus sueños, creando escenarios fantásticos, donde lo mismo se podía volar y jugar con las nubes, que respirar bajo el agua, nadando a la par con los peces del mar.
Siempre así, acrecentando el amor con el que Dios nos creó, para honrar las bendiciones que nos obsequió, con el mismo poder totipotencial para transformarnos de hijos a padres de padres a abuelos y regresar con el tiempo a ser de nuevo el polvo de estrellas que en sus manos tomara la forma de seres humanos, de hermanos, de amigos,
Siempre así, iluminados por la sabiduría, conservando el palpitante corazón, alimentado por el amor que mantiene viva nuestra esperanza y nuestra fe para seguir las huellas de Nuestro Señor Jesucristo que es el camino, la verdad y la vida.
Siempre así, sintiéndome acompañado por ti, en la soledad de mis anhelos, en el titubeante andar de mis pies cansados, en los momentos desesperados de seguir caminando en el tiempo, para alcanzar los gratos recuerdos de todo lo que en la vida me ha hecho feliz.
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