A veces te platican cosas que difícilmente puedes creer, en otras recibes información que consideras tendenciosa, pero cuando son varias las fuentes, entonces llegas a la conclusión de que algo anda mal.
Al menos así se descifra cuando nos avocamos a interpretar el sentido del Sistema de Ahorro para el Retiro, (SAR), el cual opera por prescripción gubernamental mediante la Administradora de Fondos para el Retiro, (AFORE).
Una AFORE, según su definición es una empresa financiera debidamente autorizada por la SHCP, Secretaria de Hacienda y Crédito Público y supervisada por la CONSAR, que es la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro.
Todos fuimos testigos de cómo se promovió desde principios de siglo este asunto de las AFORES, dándose el caso de que inclusive los grandes bancos nacionales, se peleaban la posibilidad de administrar los recursos.
El requisito para participar radica exclusivamente en ser afiliado al IMSS, Instituto Mexicano del Seguro Social y por lo tanto contar con un sistema de pensión.
Se supone que las funciones de la AFORE son; abrir, administrar y operar las cuentas individuales, proporcionar material informativo sobre el sistema, contar con una Unidad Especializada de Atención al Público para atender quejas y reclamaciones, efectuar los traspasos de recursos, contar con una Sociedad de Inversión Especializada en Fondos para el Retiro, SIEFORE, a través de la cual los trabajadores podrán obtener mejores rendimientos para sus ahorros y con muy poco riesgo, llevar el registro de los recursos correspondientes a cada uno de los usuarios, informar dos veces al año del estado de resultados y tramitar retiros totales o parciales.
Lo curioso del caso es que nadie sabe realmente que está pasando con sus fondos, pues la información no llega y cuando alguien, cumpliendo los requisitos solicita el retiro de los fondos, los empleados encargados solo se sonríen y canalizan al inconforme al IMSS.
Parece mentira, pero los asaltantes de cuello blanco todavía existen y operan esta especie de extorsión directamente contra quienes de buena fe se afiliaron a las AFORES.
Resulta que los fondos acumulados para el retiro, no están disponibles en cuanto los requiere el usuario, pues según sus explicaciones incompletas, estos están a disposición del IMSS.
Al parecer, y esto es necesario aclararlo ya, quienes administran el SAR, consideran que el IMSS es el conducto para entregarlo vía la pensión que, por ley, aún antes de la creación del SAR, existía.
La inconformidad no se ha hecho esperar y existen en mi correo electrónico ya cuatro quejas en este sentido y si a eso aunamos el amago de huelga hecho por los empleados del IMSS, resulta preocupante lo que está ocurriendo.
Imaginemos, sólo imaginemos, que llegara a desaparecer el IMSS, esto dejaría en total desamparo a quienes confiaron en que el Sistema de Ahorro para el Retiro era una alternativa real para solucionar sus problemas en la vejez.
Urge que aquellos que han cotizado durante años en este sistema, acudan a la AFORE que les corresponda, para saber realmente que pasará el día en que por una necesidad urgente tengan que disponer de sus ahorros.
Con la mejor de las intenciones, en 1977 se creó el instrumento financiero que garantizaría el sostenimiento de las pensiones del IMSS, es decir, se pasó de un modelo de reparto a uno de cuentas individuales para garantizar la sostenibilidad financiera y el ahorro personal de los trabajadores.
Lamentable sería el comprobar, que la verdadera intención del sistema, fue la de apropiarse de los recursos de los ahorradores en forma opaca, para únicamente sostener el sistema de pensiones del IMSS, quedando en el limbo los recursos adicionales que se generaran y comprobar, que LAS AFORES SON UN ENGAÑO.
Jorge Alberto Pérez González
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