Un buen dÃa, caminaba por el sendero de la duda, cuando al paso de mi conciencia, escuché una voz interior que me decÃa que no habÃa camino más oscuro que aquél que necesitó que lo ilumináramos temporalmente para saber de su existencia; al no entender lo que me querÃa decir, me pidió que escuchara con atención y atendà a su solicitud con respeto, a lo que a mi entender era un fragmento de una momentánea narrativa de ocasión que citaba lo siguiente: Una gota de agua bajaba ilusionada del cielo, sintiéndose suficiente para llenar el vacÃo existencial de un grano de arena, que dolorosamente clamaba por ayuda en el desierto de las ilusiones, esto, para que su sed de vivencias fuera saciada; conforme iba cayendo la gota de agua, con admiración, contempló la inmensidad de aquella superficie compuesta de fragmentos pequeños de rocas y minerales; buscando desesperada una señal para dirigirse especÃficamente al lugar donde solicitaban el auxilio, y preocupada ante la dificultad que le imponÃa su misión, decidió caer donde fuera, pues toda aquella materia estaba igual de sedienta; al caer, ya iba mermado su volumen original por efecto de la fricción del aire, y ya posada sobre el grano de arena, que por razones obvias deberÃa sentirse afortunado, sólo percibió por un instante cómo su superficie se refrescó, porque casi de inmediato, quedó igual de seca su estructura, y además, se sintió frustrado, pues al carecer de materia orgánica, seguirÃa igual de estéril.
Después de compartir la parábola anterior, la conciencia guardó silencio, no sin antes decirme que bien sabÃa de lo que se trataba, que nada podÃa escapar a mi conocimiento, cuando la luz que iluminaba la experiencia, salÃa del faro que se alimentaba de mi energÃa y me pidió desglosar la terminologÃa que cimentaba la estructura de la narrativa, entonces dije: La gota de agua suele ser el vehÃculo donde se transporta la esperanza, que es precedida de la buena voluntad para allegarle bien al que lo necesita, no importando la naturaleza de la necesidad, siempre y cuando no se pierda el sentido del interés original. El grano de arena son los necesitados, estos suelen ser muchos, tal como los granos de arena que conforman los desiertos; la temporalidad de la luz que ilumina la oscuridad de los que sienten la necesidad de experimentar más para madurar su conocimiento, pudieran no encontrar lo que buscan para sentirse satisfechos en la vida, de ahà que en ocasiones suelan tener resultados que se consideran estériles.
No importa cuánto camines en la vida si tus acciones obedecen a una buena obra, siempre obtendrás la recompensa del conocimiento y en ello cultivarás la sabidurÃa, toda experiencia nos deja un aprendizaje y está en nosotros el quedarnos con la mejor parte.
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