Muy expuestos estamos todos, con los tiempos que vivimos, a un golpe de calor, entendiendo ése como un proceso en el organismo que se presenta y no permite que las temperaturas corporales se encuentren en términos adecuados, provocando un sinnúmero de conflictos y problemas de salud que pueden desencadenar, como todos, en la muerte si es que no se cuidan como debe de ser.
Dicen los que saben de medicina que entre los signos característicos del golpe de calor, tenemos que considerar mareo, confusión, desorientación, sudiración excesiva al principio, con posterior falta de sudor, enrojecimiento y sequedad en la piel y fiebre, con temperatura corporal de más de 39.4 grados, y pudiendo llegar a los 40 y 41.
También puede haber comportamiento inadecuado, como por ejemplo, quitarse la ropa sin importar el sitio donde se encuentre, aceleración del ritmo cardíaco con latido débil, dolor de cabeza, inconsciencia, ataques con convulsiones y otros más.
Esto es para que midamos las consecuencias de lo que aparentemente puede ser un momento de mucho calor y convertirse en señal de real emergencia. Recordemos que sucede que tenemos una piel que se siente caliente y seca, pero no sudorosa, hay confusión o pérdida del conocimiento, vómitos frecuentes y siente como ue le falta el aire o tiene problemas para respirar, por lo que es muy importante acudir a un centro de salud habilitado, donde le puedan proporcionar los primeros auxilios.
La subsecretaría de Prevención y Promoción de la salud de la Secretaría de Salud en Tamaulipas, en voz de su titular, Alejandro García Barrientos hace el exhorto a todos nosotros para que no menospreciemos los síntomas y no nos hagamos valientes, pensando que es un “calorón” que superaremos con una cerveza y ya.
A veces es producto de un síntoma de calor, pero a veces es ese “golpe” el que llega, por lo que tenemos que estar muy conscientes de sus síntomas y forma de atajarlo.
Recordemos que hay gente mayor y pequeña que es más vulnerable. Nuestros viejitos y nuestros niños a veces no dicen mucho de lo que sienten pero sí lo padecen, de ahí que hagamos un esfuerzo mayor para dotarles de lo necesario y que no tengan los problemas que pueden llevarlos a hospitalizarse o más.
También nos recuerda don Alejandro que se considera golpe de calor cuando la temperatura corporal rebasa los 40 grados centígrados, y explica que en la hipertermia el punto de ajuste hipotalámico no cambia, pero la temperatura corporal sube superando los mecanismos de regulación de temperatura. Como consecuencia de ello se produce eso que llamamos golpe de calor.
Para evitarlo podemos intentar lo siguiente: cubrirse adecuadamente la piel, la cabeza y los ojos con ropa, sombreros o gorros y lentes para sol, lo cual ayudará a prevenir los golpes de calor y las quemaduras. Consumir abundante agua, líquidos y bebidas isotónicas. Evitar las comidas pesadas de difícil digestión que hacen aumentar la temperatura interna.
Si nos llega a afectar el golpe de calor, hay que colocar a la persona semi sentada, con la cabeza levantada para favorecer la respiración y que pueda entrar aire. Para reducir la temperatura corporal hay que quitarle algo de ropa, darle aire -abanico o ventilador- y utilizar compresas de agua fría en la frente, nuca, cuello y otras partes del cuerpo.
Entonces, ya sabemos un poco de l que podemos hacer: refrendemos el cuidado a los nuestros y hagamos de estas medidas algo rutinario, por el bien de todos.
El doctor García Barrientos recuerda que las instalaciones del Sector Salud están atendiendo este tipo de urgencias como prioritarias, así que ya sabemos que tenemos atención y cuidados pertinentes.

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