En medio de la fiebre política rumbo a las elecciones del próximo año, vale la pena analizar la estrategia que ya empezaron a mover los partidos de oposición para intentar sobrevivir y hacerle frente a sus rivales.

Hoy, tanto el PAN como el PRI han confirmado que buscarán perfiles ciudadanos para encabezar sus candidaturas. ¿Porqué? Pues por la falta de cuadros políticos fuertes y la pérdida de militantes y simpatizantes después del golpe que significaron las elecciones de 2024.

Es de todos conocidos que  ambos partidos quedaron muy debilitados. Son pocas, o casi nulas, las figuras internas que realmente generen entusiasmo o logran conectar con el electorado. Ya no hay esos liderazgos que movilicen votos por sí solos.

Ante ese escenario, decidieron oxigenarse. Y ahora buscarán empresarios, académicos, activistas, influencers o ciudadanos reconocidos que puedan llamar la atención de los votantes y ayudarles a recuperar terreno frente a Morena.

Lo curioso es que esta es una estrategia que durante años criticaron, especialmente cuando la implementó Movimiento Ciudadano y le funcionó, en Nuevo León, por ejemplo. Hoy terminan haciendo exactamente lo mismo.

El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, ya adelantó que el 100% de sus candidaturas estarán abiertas a la ciudadanía, incluso la gubernatura en 2028. El mensaje que ellos utilizan es que “ahora quieren que el ciudadano decida”

Por su parte, el presidente del PRI, Alejandro Moreno, también abrió la puerta a candidaturas externas como parte de una estrategia de “apertura democrática”. Aunque lo que en realidad sucede es que el PRI está en riesgo de seguir perdiendo terreno, incluso su registro en algunas regiones si no logra repuntar en 2027.

Así que no es solo apertura u oxigenación, es una estrategia de supervivencia.

Habrá que ver si esta apuesta les funciona. Porque una cosa es traer caras nuevas y otra muy distinta es construir liderazgos con credibilidad, preparación y compromiso real.

Y aquí también entra la otra cara de la moneda, Morena. Porque mientras la oposición busca candidatos afuera, también habrá que ver qué perfiles pone sobre la mesa el partido en el poder.

Al final, los ciudadanos somos los que terminaremos decidiendo, lamentablemente, por ese tipo de estrategias, muchas veces se elige no al mejor, sino al menos peor, ante la falta de opciones sólidas.

Ya veremos.

Que Dios los bendiga, gracias.

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