En los últimos días se ha desatado una auténtica ola de alarma entre padres de familia y docentes por los casos de la enfermedad “mano-pie-boca” detectados en varias escuelas de Tamaulipas, sobre todo en la zona sur del Estado. Algunos planteles incluso han decidido enviar a los niños a casa y retomar clases a distancia, como medida preventiva para evitar contagios.

La reacción es comprensible, nadie quiere ver a su hijo enfermo, pero también hay que decirlo, hemos aprendido tanto de la pandemia, que hoy cualquier brote parece revivir los fantasmas del encierro, el cubrebocas y la ansiedad colectiva. Y no, no estamos en ese escenario.

El virus Coxsackie, causante de esta enfermedad, no es nuevo ni mortal. Aparece cada año, sobre todo en temporada de verano y otoño, y afecta principalmente a los niños pequeños. Sus síntomas van desde fiebre y ampollas en la boca, manos y pies, hasta malestar general. Es molesto, sí, pero tratable y autolimitado. El verdadero riesgo no está tanto en el virus, sino en el miedo desmedido que se propaga mucho más rápido que la enfermedad.

En total, la Secretaría de Salud ha registrado 44 casos en lo que va del año en el Estado, sin que haya motivos para hablar de una epidemia. Aún así, algunas escuelas ya ordenaron el uso obligatorio de cubrebocas, como ocurrió en la Secundaria Federalizada número 1 en Ciudad Victoria.

El llamado de las autoridades es mantener la calma, reforzar la higiene y no dejarse llevar por rumores en redes sociales. La propia Secretaría de Salud de Tamaulipas ha desmentido cualquier alerta epidemiológica.

Es importante ser cuidadosos, como aprendimos durante el COVID, pero también mantener la cabeza fría. Porque el miedo también enferma, y la ansiedad, lo sabemos bien, debilita el sistema inmunológico.

Así que antes de correr a comprar cubrebocas por cajas o de suspender clases en masa, recordemos que la prevención se basa en el sentido común, lavado de manos, descanso, buena alimentación y atención médica oportuna.

La salud mental también cuenta, y en estos tiempos, mantener la serenidad es parte de cuidar nuestra salud.

 

Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…