La propuesta para impedir que personas con doble nacionalidad puedan aspirar a la Presidencia de México, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México ha abierto un debate grande entre políticos de todos los partidos, y en Tamaulipas especialmente, porque muchos de ellos tienen la doble nacionalidad y grandes aspiraciones políticas y no por eso tienen menos compromiso con México.

La propuesta aprobada en la Cámara de Diputados y que es discutida en el Senado establece que quienes ocupen los principales puestos del país deben tener un vínculo jurídico y político exclusivamente con México, para evitar posibles conflictos de intereses o deslealtades.

Pero México, en su constitución, reconoce la doble nacionalidad.

Entonces, si un mexicano puede ser diputado, senador, funcionario, empresario o pertenecer a un partido político teniendo doble nacionalidad, ¿por qué no podría ser presidente o gobernador?

Y no es que estemos a favor de uno u otro partido, pero mire, si la pensamos bien, millones de mexicanos viven fuera del país.

Muchos nacieron en México, emigraron, hicieron su vida en Estados Unidos o en otro país, adquirieron una segunda nacionalidad pero su familia, sus propiedades, sus negocios, sus raíces, su corazón, siguen estando en México.

Tener una ciudadanía estadounidense, por ejemplo, no es sinónimo de deslealtad a México y por otro lado, renunciar a una nacionalidad no garantiza automáticamente la lealtad a un país u otro.

Una persona puede renunciar a otra nacionalidad y seguir teniendo familia, propiedades, negocios o intereses económicos en ese país y también puede ocurrir lo contrario.

Entonces la pregunta que queda al aire es si ¿realmente la nacionalidad es suficiente para garantizar la lealtad de una persona hacia un país?

Porque esta reforma, que muchos creen tiene dedicatoria especial para un tamaulipeco azul con doble nacionalidad que quiere ser presidente, también podría afectar a otros mexicanos con doble nacionalidad que verdaderamente quieren trabajar por México pero que por una u otra circunstancia adquirieron la doble nacionalidad, lo cual no es un delito.

Por otro lado, quienes apoyan la reforma propuesta por la Presidenta, hablan de soberanía y de evitar posibles conflictos jurídicos o políticos con otros países y el tema también es preocupante y por eso debe analizarse a fondo.

Y para estados como Tamaulipas, con una relación tan cercana con Estados Unidos, este debate toma mayor relevancia así que no puede tomarse a la ligera.

Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…