De lo mucho que tengo para dar quiero compartir, desafortunadamente, no tiene mucho valor para los que están cerca de mí, porque en estos tiempos y quizá en otros, el fiel de la balanza siempre se inclinará por el peso de lo material.

De lo mucho que tengo para dar, gran parte seguirá quedándose escondido en mi pensamiento, porque nadie quiere o tiene tiempo para escuchar, porque, es tan difícil encontrar un amigo; yo tenía uno conmigo, pero se cansó de escuchar y un día partió sin despedirse a la tierra de lo desconocido.

De lo mucho que tengo, poco o nada quieren recibir, porque aseguran que hace tiempo dejé de existir, me han tenido tan cerca y por tanto tiempo, que en un objeto decorativo me convertí, y me integraron al conjunto de cosas donde se refleja el sufrir.

De lo mucho que fui, dicen que ahora no queda nada, mi esencia sana y bendita, se esparce como el polvo que levantaron mis pies por los caminos y por la fuerza del viento que yo dirigí.

Pero no te preocupes, yo seguiré estando aquí, seguiré compartiendo lo mucho que tengo para ti, no importa que sigas dándole más valor a lo que piensas que te hace feliz.

De lo mucho que tengo para dar, al menos, toma el amor que siento por ti, dale un lugar en tu corazón, recuerda que yo te prometí, estar siempre cerca de ti.

 

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