Con el objetivo de dar visibilidad a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), tercera enfermedad neurodegenerativa en incidencia tras la demencia y la enfermedad de Parkinson, se inició una campaña que pretende ser global, “la ELA, realidad ignorada” derivado de la importancia de la detección precoz y derivar al profesional médico especializado cuanto antes a posibles pacientes.
El principal problema de la enfermedad es la poca visibilidad y conciencia social que existe entre la población, situación que la campaña busca cambiar y lograr efecto multiplicador entre la ciudadanía. Para ello se ha puesto en marcha una campaña informativa a la población europea y se ha desarrollado una guía formativa con el objetivo de mejorar el conocimiento de esta enfermedad.
En España se diagnostican tres nuevos pacientes cada día de Esclerosis Lateral Amiotrófica, con esperanza de vida de 3 a 5 años, aunque hay casos de mayor supervivencia. La edad media de inicio de la ELA se encuentra entre los 58-66 años, con pico de incidencia a los 70-75 años y disminución en edades superiores. En general, la incidencia en hombres es superior a la mujer.
Seguir luchando por conseguir un trato de excelencia a las personas mayores es un reto social global que busca erradicar la lacra del maltrato, realidad muchas veces oculta y ocultada, como es el fenómeno del abuso y maltrato a las personas mayores y mucho más frecuente y cercano de lo que nos imaginamos. Tal es el problema, que el informe de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea dedica su capítulo principal a la igualdad de trato para las personas mayores y el respeto de sus derechos fundamentales.
Es necesario abrir los ojos ante situaciones y formas de trato, consideradas normales, pero que generan maltrato a las personas mayores. Ante el maltrato, hay recursos legales e institucionales a los que acudir. La protección contra la discriminación por motivos de edad es un derecho universal para todos. Los recursos para luchar contra el maltrato y defender los derechos de las personas mayores deben ser mejorados. Eliminar el abuso y maltrato no depende de las personas que cuidan, sino del compromiso proactivo de instituciones y profesionales.
Entre los factores de riesgo del maltrato en la vejez destacan ser una persona dependiente, ser mujer y tener pocos recursos. Es necesario concientizar a las propias personas mayores para que mantengan las riendas de su vida, frente a los riesgos de que otros decidan por ellas.
Los problemas que originan el uso de sujeciones, físicas o químicas se pueden resolver. Las experiencias demuestran que no se trata de más dinero, sino de cambiar el punto de vista. Para cuidar bien es necesario estar bien consigo mismo por eso, la formación de las personas que cuidan debe tener en cuenta esta dimensión.
La meta es el buen trato, un trato de excelencia, a las personas mayores. Simplemente, como a cada cual nos gustaría ser tratados.