“Procurad tener paz con todos, y la santidad de vida, sin la cual nadie puede ver a Dios, atendiendo que ninguno se aparte de la gracia de Dios: que ninguna raíz de amargura brotando fuera y extendiendo sus ramas sofoque la buena semilla, y por dicha raíz se inficionen muchos” (hebreos 12: 14-15).

Y se dijo: no te quise, te amé, sí, como se ama a un hermano, porque el querer impone límites y el amar es eterno, entonces, de estar triste, su ánimo se ocultó en la amargura, porque sabía que amar no podía.

¿Por qué muchos prefieren querer a amar, le pregunté? Y contestó: porque el querer resulta ser como un destello en la oscuridad y la oscuridad te da la oportunidad de esconderte, de huir de lo que crees te puede atar, y así, se elude el arrepentimiento que puede conducirte al perdón; de ahí que muchos prefieren ignorar las consecuencias de lo que se piensa no deja secuelas, pero en el interior del ser permanece encendida una pequeña llama alimentada por el sentimiento de culpa.

La verdad es que no se pude huir a ninguna parte, porque, ¿quién puede ser capaz de huir de sí mismo sin encontrarse de nuevo? Donde quiera que te encuentres, lo que parece tener un fin, con el tiempo no habrá terminado, ni terminará mientras no se acepte una realidad: se finge sólo querer cuando se desea algo que se antoja imposible, pero detrás de la simulación se pone en evidencia el hecho de que nadie escapa de la fuerza y la influencia del amor verdadero.

Hemos sido llamados por Dios para amar y ser amados, esa es la fórmula divina para poder trascender a la vida eterna, por eso es indispensable reconocer la diferencia que existe entre el querer y el amar.
Recordemos que “ el amor es paciente, bondadoso, se alegra con la verdad, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta; no es envidioso, ni jactancioso, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta, ni se irrita con facilidad, ni guarda rencor, ni se alegra de la injusticia”. (1Corintios 13:4-7)

Dios nos ilumine con la divinidad de su amor para no equivocar el camino. Dios bendiga a nuestra familia y bendiga todos nuestros Domingos Familiares.
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