“La paz os dejo, la paz mía os doy; no os la doy yo, como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni se acobarde” (Jn 14:27)

Por qué tan callada alma mía, ¿acaso estás triste? nada puede dañarte que venga de fuera de tu corazón, por eso no hay razón para sentir la indeseada sensación que obscurece la luz de tus días, si alguien sabe del amor eres tú, pues eres aprendiz del mejor de los maestros; no te preocupe el pensar que pocos puedan llegar a comprenderte, lo tuyo nada tiene que ver con la casualidad, vives una realidad diferente a los demás, tu despertar fue muy temprano y aceptaste la voluntad de tu Señor, porque muchos son los llamados y pocos los escogidos, así es que sigue caminando por el camino de la verdad  y de la vida, en cada estación, con cada caída te has levantado y te levantaras más fuerte, porque recibes el amor del Padre celestial, quien siempre camina a tu lado.

El viento, amigo y aliado llevará tus pensamientos a las mentes y los corazones de fe verdadera, abrirán los ojos de aquellos que los mantienen cerrados, y sólo han querido ver lo que creen a conveniencia; destaparán los oídos de los sordos a lo divino, a todos aquellos que sólo han escuchado al mundo, escucharán el mensaje de la verdadera paz que proviene de la Palabra de Nuestro Señor Jesucristo.

“Porque muchos han de venir en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, o Mesías, y seducirán a mucha gente. Oiréis, asimismo, noticias de batallas y rumores de guerra; no hay que turbaros por eso, que, si bien han de preceder estas cosas, no es todavía esto el término” (Mt 24: 5-6).

Dios nos libre de todo mal, bendiga a nuestra familia y bendiga todos nuestros Domingos Familiares.

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