“El temor del Señor es el principio de la sabiduría. Los insensatos desprecian la sabiduría y la doctrina. Tú ¡oh hijo mío!, escucha las correcciones de tu padre y no deseches las advertencias de tu madre” (Proverbios 1:7-8).
He ahí que las plantas que cubren la superficie de la tierra son movidas por el viento sin aparente razón, mas, es su acompasado vaivén, una real alabanza a Dios, solicitando humildemente al Creador, derrame generosamente sus bendiciones sobre su naturaleza, y así, las plantas, bendecidas, muestran su gratitud al recuperar su vigor con la lluvia, adornando y alegrando el paisaje con su colorido e impregnan el ambiente con el delicioso perfume que emana de sus flores; cuántas más bendiciones recibe el hombre y pareciera no percatarse porque no se muestra agradecido, pareciera dejar crecer más pronto la cizaña para mostrar un corazón ingrato, olvidándose de agradecer al Señor por su vitalidad y permanencia en esta tierra.
Estar en gracia de Dios no es tarea fácil, porque implica hacer su divina voluntad, y el hombre, en aparente rebeldía, muchas veces toma el camino equivocado, como lo hace el hijo con su padre, pensando que éste le oculta algo, imaginando que es algo bueno, y que, por ello, se cae en desobediencia y se sale en la búsqueda de lo desconocido.
Que el hombre es curioso por naturaleza, sin duda lo es, pero algunas veces no es por la curiosidad de aprender cosas buenas, porque en muchas ocasiones, el camino se antoja oscuro, lleno de peligro e incertidumbre, y lo que se encuentra es sólo penas y desgracias.
Para elaborar el artículo del domingo tardo un par de horas, siento que esto ocurre, porque cuando el pensamiento no está en sintonía con la energía divina que emana de la Palabra, y aunque la espera podría prolongarse, nunca pierdo la fe y deseo que nadie la pierda por el sólo hecho de tener que esperar a que ocurran los milagros.
“Díjole Jesús: Tú has creído, ¡oh Tomás! Porque me has visto: bienaventurados aquellos que sin haberme visto han creído” (Jn.20:29).
Dios bendiga a nuestra familia, y bendiga todos nuestros Domingos Familiares.
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