Dejé la ventana abierta, no lo hice por olvido, quería que entrara el viento para que mantuviese con su fuerza un estado aparentemente vivo de las cosas que habían quedado en el olvido; alguien me dijo que el viento y su fuerza, además de oxígeno necesario para un saludable respiro, arrastra consigo el polvo que va encontrando en el camino, y que, aunque yo quisiera que las cosas se movieran un poco, siempre queda la sensación de la falta de presencia humana para animar la escena, y así evitar que todo pareciera estar en total abandono por descuido.
En ocasiones, no se requiere de expresar tanta alegoría para saber de lo que estoy hablando, basta que los interesados tengan un alma como la mía e identificar de inmediato cuál es el sentimiento que guarda mi ánimo hoy en día.
Miré con gratitud a través de la ventana del tiempo y le di por ello gracias a la vida, me vi disfrutando todo lo que me causara felicidad y alegría, ayer, cuando quería que el día le ganara a la noche, para que la luz de la sabiduría me siguiera iluminando, y pensar, que mientras siguiera caminando, la distancia se iba acortando, pero no la vida, mucho menos el tiempo de tantas almas queridas, que fueron la motivación de la mía.
Y el viento entró por la ventana, pero no encontró la salida, quedándose para siempre en mi mente los recuerdos que jamás se olvidan, los mismos que el polvo no han podido ocultar, porque ha sido más la fuerza y la voluntad por Dios conferida, para renovar lo que la distancia y el tiempo se empeñan en borrar al pensar que todo fue una mentira.
Llegará el momento en los que los conceptos de distancia y tiempo se consideren de vital importancia, porque igual resulta el desconcierto cuando llega la partida y nada te puedes llevar.
Vive pues, sin estar pensando que existe para toda una medida, vive lo que te da alegría, pero nunca olvides, que al final, lo que siempre necesitaste era vivir en armonía con todo lo que te rodea, porque sólo eso te dará la paz, que tanto anhela tu alma para obsequiar el amor que en abundancia derramas por la vida.
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