Ya en otras ocasiones he escrito sobre el importante incremento de los casos de Trastorno Depresivo Recurrente;
cada vez resulta más evidente el cuadro clínico que caracteriza esta patología y cada vez existen menos recursos institucionales para atender a la población, preocupante además es el hecho de que la tendencia apunta a que es la mujer la más afectada Según la OMS, la depresión es ya la primera causa de problemas de salud y discapacidad
a nivel internacional.

En mi consulta diaria he podido constatar cómo la depresión sigue siendo una de las principales causas de consulta, después de la diabetes mellitus 2 y la hipertensión
esencial.

El 8 de marzo del 2005 escribí un poema sobre la depresión y hoy lo comparto con mis estimados lectores.

LA DEPRESIÓN TIENE ROSTRO DE MUJER

Ayer me encontré con el rostro de la depresión, su piel fría y pálida como una rígida pared, la mirada perdida entre los párpados parecidos a cortinas desgarradas, su boca seca como la huella del río en el desierto, y la vida escapando con cada respiro.

Ayer me encontré con el rostro de una mujer, tan desolado y triste, que motivó el consuelo, mis brazos convertidos en alas la acogieron, mi llanto humedeció su frente, y las lágrimas llegaron al río de sus labios, para retener la vida que se le escapaba.

Ayer me encontré con la verdad de la mentira, de aquellos que simulan que aman, que gritan, que dicen que comprenden y que ayudan, de aquellos que se ocultan, que muestran y presumen la otra cara, la cara de reflector fresca y maquillada. Ayer me enteré que la depresión tiene rostro, sí, un rostro de dolor que refleja el sufrimiento de la madre, de la esposa, que marchitas, igual envejecen cuando el amor se aleja, que muestran resignadas, el único rostro, el rostro de mujer.

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