El caso de Rubén Rocha Moya provocó muchas cosas, entre ellas que algunos actores políticos vieran en la atención que Estados Unidos comenzaba a poner sobre México una oportunidad para avanzar en sus propios proyectos. Legisladores aprovecharon relaciones institucionales construidas desde las cámaras para acercarse con autoridades estadounidenses y “platicar” sobre algunos compañeros de su mismo movimiento; otros, incluyendo alcaldes, utilizaron relaciones con consulados y funcionarios del vecino país para denunciar a personajes que, curiosamente, también resultaban ser sus adversarios políticos. El problema comenzó cuando algunos dejaron de ver esos canales como una vía de cooperación y empezaron a utilizarlos como herramienta para sacar ventaja en sus propias ambiciones.
Ahí fue donde se equivocaron, porque una cosa es cooperar con una autoridad y proporcionar información cierta, y otra muy diferente mentir, exagerar u omitir deliberadamente información para tratar de involucrar a una persona inocente o sacar del camino a quien estorba políticamente. Lo menos que tienen las autoridades de Estados Unidos es ser tontas, por eso escucharon a quienes llegaron a hablar, recibieron la información y seguramente tomaron nota, pero también comenzaron a revisar quién estaba sentado frente a ellos, cuáles eran sus intereses y, sobre todo, qué cosas estaban omitiendo de sus propias historias. Según fuentes del vecino país con las que he podido hablar personalmente, en algunos casos esa intentona por acusar a otros terminó colocando bajo el foco a quienes originalmente habían acudido a proporcionar información.
En Tamaulipas existen casos muy específicos de políticos del Partido Verde y Morena que utilizaron este tipo de acercamientos. Algunos aparentemente pensaron que podían ir a Estados Unidos, señalar a un adversario, regresar a México y esperar tranquilamente que las cosas sucedieran. El problema fue que, al hacerlo, también despertaron preguntas sobre ellos mismos: por qué estaban proporcionando esa información, qué interés tenían en señalar precisamente a determinadas personas y qué tanto de lo que estaban contando correspondía realmente con los hechos. Ahí fue donde hicieron mal sus cálculos, porque llegaron pensando que solamente iban a hablar de sus adversarios y terminaron provocando dudas sobre sus propias historias. Según me dicen, en algunos casos no solamente se detectaron omisiones importantes, sino también contradicciones entre lo que fueron a contar y la información que las propias autoridades estadounidenses ya tenían dentro de algunas líneas de investigación.
Todo esto, además, ha generado molestia en la presidenta Claudia Sheinbaum. Me dicen que en Palacio Nacional conocen perfectamente algunos de estos movimientos y saben quiénes aprovecharon sus relaciones en Estados Unidos para tratar de involucrar a compañeros de su propio movimiento. Incluso está documentado el caso de quien llegó a decir que se sentía avergonzado de ser “morenista” y se encargó de repetirlo, sin demasiado cuidado, ante distintas personas. No es un asunto menor para una presidenta que públicamente ha denunciado intentos de injerencia y de división desde Estados Unidos. De hecho, algunos de los desaires que se han observado hacia determinados personajes políticos durante eventos presidenciales tendrían relación con el conocimiento que existe sobre lo que hicieron y las conversaciones que sostuvieron. Lo interesante es que algunos de estos personajes todavía tienen aspiraciones y seguramente creen que aquello quedó solamente entre ellos y quienes los escucharon.
Cuando alguien decide acudir ante una autoridad estadounidense para hablar de otros, también deja registro de sus propias palabras, sus intereses y sus motivos. Y si además parte de lo que contó fue falso, manipulado o deliberadamente incompleto, aquello que parecía una buena estrategia para avanzar puede terminar convirtiéndose exactamente en lo contrario.
Veredicto final
”Fueron a Estados Unidos pensando que podían sacar a sus adversarios de la carrera. Lo irónico es que quizá terminaron sacándose ellos mismos..”