“Una persona falsa y voluble es como un árbol de follaje frondoso: Promete una sombra extraordinaria, pero, a la hora del solárium, deja desprotegido a quien busca su refugio”. La sabiduría, que se encuentra en los detalles que suelen pasar desapercibidos para muchas personas que viven en automático, la misma del día a día,  que me visitara, me lo dijo, y que me visitara cuando me encontraba meditando, en esas horas del día en los cuales pareciera que se está en un “trance de entrada” y latencia, al cual desde el punto de vista científico se le llama Estado de Hipnagógico, que se le  señala como el momento exacto en las transiciones de vigilia a sueño (al quedarse dormido) o de sueño a vigilia

(al despertar), estado donde las ondas cerebrales caen en el rango Alfa y Theta, cuando la mente lógica baja la guardia y se abre la puerta al subconsciente, la intuición alta y los destellos de genialidad o “sabiduría” espontánea; lo que a nivel espiritual se llama “apertura a la sabiduría” y la neurociencia define como sincronización neuronal en frecuencias Alfa/Theta, combinada con una desconexión temporal de los centros del ego y del espacio tiempo.

¿A qué viene ese preámbulo, le pregunté? Y la sabiduría respondió: está metáfora es muy acertada literal y psicológicamente porque pone en evidencia la falsedad y volubilidad de algunas personas, porque un árbol frondoso visualmente puede prometer un refugio seguro y fresco (la sombra) y no la proporciona.

De la misma manera, una persona falsa o voluble suele mostrar una fachada atractiva, amable o prometedora al principio, de ahí que se experimente la misma desilusión que al confiar en alguien que te da la espalda o cambia de parecer de forma imprevista; el árbol aparenta tener una función que realmente no cumple. En psicología, esto representa la falta de congruencia entre lo que alguien aparenta ser y lo que realmente ofrece cuando se le necesita.

En la vida es frecuente sufrir desilusiones cuando se espera mucho de personas, grupos e instituciones y con el tiempo resulta que todo es producto de un montaje escénico para aparentar que se cumple con el discurso que fundamenta los principios de su naturaleza.

Es necesario mantener una conciencia despierta que no se deja dormir por las apariencias, los dulces sueños suelen convertirse en terribles pesadillas y hasta pueden provocar un insomnio crónico, mismo que condiciona un estado de indefensión permanente por la discapacidad mental que ocasiona.

 

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