Si he de caminar por el sendero de la incertidumbre, quiero que me acompañen en mis largos recorridos, los sueños que se hacen realidad, los sueños, sí, los que no tienen dueño, los que son sólo míos y de nadie más.
Quiero que los sueños tengan el florido encanto natural de un paraíso celestial, y que, a mi paso suave y tranquilo, al pisar la suave y verde alfombra herbar, despida el fresco aroma de sentirse amado, así como se siente un recién nacido que, al ver la luz primera, se aferra a los brazos de su madre que con tanto anhelo esperó su llegada en la bendita tierra.
Quiero caminar a entera complacencia, siempre de la mano y a voluntad de mi Señor, sin ningún cargo de conciencia, disfrutando la libertad, de ser el único dueño de mi ser que lo venera, responsable por supuesto, de los actos que a plena conciencia se generen para mejorar como persona y como hermano, regido siempre por la ley de Dios, cuyo mandato universal es amar y ser amado.
Quiero que en mi paraíso personal brille el sol, para ver con toda claridad y poder así distinguir siempre el bien del mal, para seguir agradecido y bendecido por mi Creador, quien me protege del calor del sol, cuando esté por demás caliente, con la sombra del árbol de la sabiduría, y me cobija con su manto sagrado para protegerme de la fría soledad que suele acompañar al viejo en el invierno de sus días.
Quiero que nunca me falte la fe, para que no se seque la fuente de mis anhelos y pasiones, para evitar que pierda la esperanza, para seguir teniendo una incondicional confianza en Jesús que prometió estar conmigo hasta el final de mis días.
Quiero de querer muchas cosas, pero las quiero con el corazón, porque éste nunca se equivoca, no es vanidoso, ni genera envidias, mucho menos es presa de la ambición, porque el motivo que me mueve en esta importante misión es el de amar y sentirme amado.
Es este el camino del amor, es la verdad y la vida, es el buen Pastor, al que sus ovejas conocen por su Palabra y bondad, es Jesucristo nuestro salvador, el lucero que ilumina nuestra alma.
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