Este domingo el PAN de Tamaulipas renovó su dirigencia estatal, pero sería un error pensar que la elección fue solamente entre Gloria Garza y Omeheira López Reyna.

La verdadera contienda era otra.

En realidad, este fin de semana se disputó el control político del partido entre dos grupos que desde hace años compiten por el liderazgo del panismo tamaulipeco.

Por un lado, el proyecto encabezado por César “El Truko” Verástegui y por el otro, el grupo identificado con el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca.

Y el mensaje que dejaron las urnas fue bastante claro. La fórmula de Gloria Garza y César Verástegui obtuvo un triunfo contundente; el grupo de El Truko es el que tiene el control político del PAN en Tamaulipas.

El resultado no significa que el cabecismo haya desaparecido, ni mucho menos. Sigue teniendo presencia, estructura y liderazgos importantes.

Pero esta elección dejó claro que ya no decide solo y eso cambia por completo el tablero político rumbo al 2027. Y aunque la fórmula cabecista busca impugnar el resultado, difícilmente podrá revertirse.

Ahora viene la parte realmente complicada, porque ganar la dirigencia no garantiza recuperar el Estado.

El PAN sigue siendo oposición.

Perdió la gubernatura, perdió el Congreso, perdió la mayoría de los municipios importantes y hoy enfrenta a un Morena que gobierna prácticamente todo el mapa político de Tamaulipas.

Así que el festejo tendrá que durar poco y a partir de hoy tendrá que comenzar la operación cicatriz, porque si algo ha demostrado la política tamaulipeca es que las divisiones internas suelen costar más elecciones que los propios adversarios.

La elección terminó.

La verdadera prueba, apenas empieza.

 

Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…