La justicia alcanzó a uno de los hombres más cercanos al exgobernador Francisco Javier GarcÃa Cabeza de Vaca. Este martes se dictó sentencia contra Mario Gómez Monroy, ex secretario de Educación en su sexenio, quien fue condenado a 19 años de prisión por el delito de peculado y deberá reparar el daño al erario por más de 8 millones de pesos.
Es importante precisar que Gómez Monroy todavÃa se encuentra en libertad. La jueza Martha Patricia RodrÃguez Salinas le permitió enfrentar el proceso en libertad y él tiene derecho a presentar un recurso de apelación dentro de los tres dÃas posteriores a la resolución. En caso de que la apelación sea rechazada, podrÃa presentar un recurso de revisión. Mientras estos recursos se resuelven, la sentencia no causa ejecución, por lo que el ex funcionario sigue sin ser trasladado a prisión.
Finalmente, la jueza citó a ambas partes para asistir de manera presencial a la próxima audiencia de explicación de la sentencia el viernes 12 de septiembre a las 3:30 de la tarde.
Con este fallo, queda claro que los tiempos de impunidad empiezan a terminar para el cabecismo. No es un proceso más ni una vinculación a investigación como las que hemos visto anteriormente, sino un paso firme en el que la justicia comienza a tomar forma, aunque aún dependa de los recursos legales que Gómez Monroy pueda interponer.
Recordemos que, hace unos dÃas, el Congreso de Tamaulipas ordenó reabrir y revisar las cuentas públicas del sexenio 2016–2021 de Cabeza de Vaca, tras detectarse irregularidades y los señalamientos sobre pagos millonarios a despachos jurÃdicos de alto perfil que habrÃan defendido intereses personales del exgobernador con dinero público. De tal forma, la lista de ex funcionarios implicados podrÃa ir creciendo.
El mensaje es claro, y los hilos se van uniendo poco a poco hasta llegar al cÃrculo más cercano del exgobernador panista. Gómez Monroy no es un funcionario menor; fue pieza clave en el sexenio de Cabeza de Vaca, y su condena abre la puerta para que otros procesos avancen.
Esperemos que este inicio sea un verdadero cambio de época en Tamaulipas, donde no se persigan colores o apellidos, sino las verdaderas injusticias. Que no se trate de un ajuste de cuentas entre grupos polÃticos, sino de justicia para todos.
La historia apenas comienza a escribirse.
Que Dios los bendiga, gracias.
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