Las estrellas que vemos en el cielo son tantas que si alguna vez creímos tener la idea de cuantas podrían ser, esta idea no superaría nuestra comprensión ante la inmensidad del Universo, sería imposible –aun para los científicos- calcular el número de estrellas en el firmamento. Para darnos una idea, tan solo en nuestra galaxia “La Vía Láctea” se cree que hay más de 400 mil millones de estrellas. Ante esto, Carl Sagan en una ocasión dijo: “Una representación así, supone un profundo sermón sobre humildad”.

Pues bien, la Vía Láctea nuestro hogar en el Universo, es de tipo espiral y bastante delgada, posee un diámetro de 100 a 180 mil años luz y de grosor tan solo 2 mil años luz. Se calcula que se formó hace aproximadamente 13 mil 600 millones de años. En su interior se advierte una extensa franja repleta de una impresionante cantidad de estrellas, nuestro sistema solar se ubica en uno de los brazos espirales que los astrónomos lo bautizaron con el nombre de: “El “espolón de orión”, esto es, en el brazo menor de la citada galaxia.

La vida de una estrella es como la historia de nuestra vida, al igual que nosotros las estrellas nacen, viven y mueren; además, tienen un periodo de existencia de aproximadamente 10 mil millones de años, y de acuerdo con las características de su composición química existe un catálogo íntegro debidamente clasificado de todas ellas. El primero en organizar a las estrellas de acuerdo con su brillo fue el matemático griego Hiparco, quien nació en el año de 190 a.C., un hombre que dedicó su vida a hacer descubrimientos revolucionarios en astronomía.  Generalmente el nombre que tiene cada estrella tiene su origen principalmente en la mitología griega.

Así pues, en la grandeza del cosmos encontramos una extensa gama de estrellas de masas, luminosidades, temperaturas y colores. En este sentido, la estrella al entrar en su fase terminal, es decir, en el ocaso de su vida, fallecen de manera diferente, lo que resulta ser un impresionante espectáculo celestial. Posiblemente, en el mediano plazo seremos testigos de admirar a simple vista el final de una súper gigante roja, la estrella Betelgeuse situada a unos 800 años luz, ubicada en la constelación de Orión justo en uno de sus hombros; incluso, se puede apreciar a simple vista su color rojizo.

En nuestra bóveda celeste, existen ochenta y ocho constelaciones, la mayoría de estas también con nombres asociados a los mitos griegos y romanos, representan a los dioses que gobiernan el mundo, según sus creencias; incluso, su nombre está vinculado con guerreros, reyes, princesas, animales míticos, que fueron protagonistas de grandes hazañas ancestrales, pues poseían extraordinarias habilidades.

La ruta por donde transitan las constelaciones llamada la franja del zodiaco, que siguen la luna y los planetas es la misma línea central curva por la que transita el sol en la esfera celeste, de nombre Eclíptica. Quien tenga oportunidad de verla libre de contaminación lumínica, es una vista espectacular.

El pequeño grupo de ocho planetas compuestos de mundos rocosos y gaseosos que pertenecen a nuestro sistema solar, están unidos a nuestra estrella debido a un inmenso tirón de gravedad – una de las cuatro fuerzas de la naturaleza -. Entre estos se encuentra la Tierra el mundo donde habitamos, ubicado según los científicos en una zona considerada como “zona habitable”; en el cual se han dado una gran suma de condiciones propicias para el desarrollo de la vida.

Con todo esto, es importante agregar que los planetas más grandes de nuestro sistema solar se encuentran rodeados de un enjambre de satélites que conocemos comúnmente como “lunas”, las cuales orbitan regularmente en cada uno de ellos, poseen una diversidad de características; incluso, algunos de estos submundos vástagos de los citados planetas, en un futuro es probable que los científicos descubran en algunos de ellos, una forma de vida diferente a lo que conocemos actualmente.

De lo anterior, podemos finalizar diciendo que la estructura del universo, esta dictada por enormes cúmulos galácticos, entre estos se encuentra la Vía Láctea, que no es ninguna excepción pues es miembro de un pequeño vecindario conformados por 50 galaxias del que llamamos grupo local o Laniakea, las galaxias colindantes a la nuestra son Andrómeda y la galaxia del Triángulo. Nuestro propio grupo forma parte de una mega construcción galáctica que a su vez forma parte de muchos más de 2 mil galaxias a distancias de miles de millones de años luz. De igual forma, nuestro sistema solar, es una estrella común de edad mediana y clase media, conformada por planetas, con diversas características; sin embargo, nada excepcional, ciertamente deben estar por todo el firmamento.

Así pues, con respecto a la grandeza del Universo, que no deja de sorprenderme en todo momento, hay una frase de Stephen Hawking (1942-2018) que dice:

“Podemos ser diminutos comparados a la majestuosidad del cosmos, pero de una manera real existe solo para ti, porque el Universo que ves es el que escogiste de todos los Universos posibles, por eso estas aquí. Por eso, sin importar cuan mal se pongan las cosas yo siempre digo, no mires a tus pies mira a las estrellas”.