Claro que no nos gusta saber que alguien no tiene el vital líquido en casa, pero no podemos dejar de pensar en las causas, razones, circunstancias y distribución de responsabilidades.

Mucha, pero mucha gente se levanta para asearse desperdiciando miles de litros, porque el agua “está rica” fresca o calientita –depende de quien– y/o porque cuando se rasuran están con la llave abierta enjuagando un rastrillo y su poco criterio con él.

En el Gimnasio Multidisciplinario, por ejemplo, muchos inconscientes desperdician muchos litros al rasurase, al lavarse y más.

Por otra parte, vale la pena recordar que cuando el ingeniero Américo Villarreal Guerra, entonces gobernador de Tamaulipas inauguró el acueducto “Vicente Guerrero”, se habló de un segundo acueducto que debería construirse en determinado tiempo para dar respuesta a la demanda de agua en la capital tamaulipeca. El tiempo llegó, y un señor de apellido Torre no dispuso en su plan de gobierno la construcción del segundo acueducto, a pesar de que se sabía que lo íbamos a necesitar en base al crecimiento demográfico de la capital, y a las necesidades, cada ve mayores, y a las limitantes de “La Peñita”, abastecimiento básico de la ciudad.

Hoy, no tenemos agua porque ha habido un crecimiento desordenado y porque también se debe  considerar que en algunas áreas de la ciudad tenemos tubería con más de 80 años de antigüedad.

Como leyó: más de 80 años, y obviamente, están ya inservibles por el tiempo, el sarro y las variantes climáticas y de distribución. En todas partes del mundo se renuevan los sistemas para que sigan funcionando. Victoria pareció ser distinta y no se tomaron esas medidas a tiempo. Hoy se tienen que tomar, nos guste o no, y hay que cambiar muchas tuberías.

No es culpa del alcalde Oscar Almaraz Smer ni del encargado de Comapa Gustavo Rivera que no haya agua.

No podemos ser ciegos ante una realidad: hay sequía, falta de lluvias, pues, y por otra parte, las tuberías están en pésimo estado, y alguien tiene que arreglarlas.

No podemos solamente exigir y ya: es necesario considerar los fallos que por efecto del tiempo suceden, la falta de infraestructura ante el crecimiento demográfico que se ha registrado y todo lo que vivimos a diario. Se hacen grandes esfuerzos, y claro, no es agradable que llegues a tu baño, abras la llave y solo escuches ruidos, pero… ¿Se puede aparecer agua como por arte de magia?

Los servicios públicos cuestan mucho dinero, mismo que surge de nuestros impuestos, de los que llegan por la vía de quienes pagamos y cumplimos, y que no llegan por causa de quien considera que “es muchoo” y n cumple, y engrosa las listas de deudores para la autoridad.

Nos guste o no, hay que pagar impuestos y estar al corriente. Cierto: no sabemos si ese dinero se emplea bien y duele ver tanto funcionario rico, pero… ¿De donde sacarán para atender nuestras demandas de servicios públicos básicos? No son magos, y no podemos ser injustos en eso.

Cae gordo no tener agua o que se vaya la luz, pero si no cumplimos, difícilmente se podrá entender.

También, debemos tomar conciencia de que si no hay mantenimiento y reposición de tubería vieja, no habrá agua, así de claro.

Algunos se enojan y hablan de más, sin conocimiento alguno, y difaman a quienes consideramos que es necesario este tiempo de mantenimiento y más, y nos tachan de muchas cosas.

Cada quien tiene la libertad de pensar lo que quiera, de elegir maldecir a la autoridad o a quienes escribimos y decimos entender que hay que parar para mejorar, y otros, en reclamar a los que se fueron porque no hicieron cuando debían, las obras de ampliación.

La culpa no es de Almaraz. No podemos ser injustos. La tubería tiene más de 80 años y Almaraz apenas roza los 7 u 8 meses.

No olvidemos que muchos comerciantes se han opuesto a la modernización de la red de agua porque “afecta sus ventas”, y gracias a éstos hay desabasto en varios sectores. Hay muchos protagonistas como para culpar a uno solo.

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