Nueve administraciones municipales y legislaturas estatales, 5 administraciones estatales, diferentes partidos políticos, administraron sin prevenir tragedias por falta de programas realistas, operables, que establezcan el estado de Derecho.

Muerta Dafne, se enteran que el campo de verano de corte militarizado en Ciudad Madero operaba sin registro, permisos, reglamentos ni control de algún tipo, por alguna autoridad. Una diputada local explicó al respecto que “su asesor le informó que no existe ley al respecto en Tamaulipas”. Desconocimiento absoluto de su función. Así sucede en México, así se hace negocios por encima, fuera de la ley o ante la ausencia de una ley.

Por desgracia sobran ejemplos de la manera riesgosa que entregan obras. La torre de cristal y el edificio de la Delegación del IMSS se entregaron sin escalera de emergencia. La carretera Victoria hacia la Y por décadas, obligó a los automovilistas a enfrentar el tráfico procedente de Matamoros hacia San Fernando al cruzar ese carril, para acceder a la ruta a Reynosa.

Con ojo observador se nota áreas de riesgo que enfrentamos a diario, por desgracia nos acostumbramos y nada se cuestiona a las autoridades, a pesar de la latente situación de un accidente. Baches, dañan vehículos y generan situaciones de riesgo. En la 8 de 8, el camellón es tan bajo, que los autos por accidente se montan en él. Ausencia de paso peatonal en cruces de velocidad. Las líneas amarillas en las calles se borran, ausencia de señalamientos de “alto”; drenes pluviales a cielo abierto en las calles; la “joroba” se fracturó, el eje vial es trampa al llover. Puentes rotos en Altamira y Villagrán.

A este entorno de riesgo se suma la irresponsabilidad cívica. Se desconocen leyes, reglamentos y normas; algunos los conocen para violar con mínimo o ningún castigo. Se utiliza el bien público como basurero. Banquetas rotas. Autos y negocios secuestran banquetas. Chatarra en las calles. Caos y desorden.

A pesar de que la recaudación fiscal fue récord, pasó su momento. El presupuesto que se destina a infraestructura disminuye pues al ser “primero los pobres”, se van 1.3 billones de pesos en 2026, derroche al no establecerse parámetros económicos para su ejecución, basta ser estudiante, madre soltera, discapacitado.

Este gasto significa un riesgo mayúsculo para los mexicanos: La inversión extranjera y nacional van a la baja y las obras realizadas no son sostenibles, lo que exige más inversión para mantenerlas en operación. Sin financiamiento, el gobierno pronto estará en números rojos que harán insostenible la estabilidad económica y fiscal.