“Bendice, alma mía, al Señor. Y bendiga todo mi ser su santo nombre” (Salmo 103:1)

Sean todos bienvenidos a este nuevo año, el año de la gratitud, espero que como yo, estés despertando a una nueva vida, te acompaña en este nuevo recorrido la experiencia, has probado el sabor dulce y amargo con anterioridad, y ahora estás preparado para crecer en otro aspecto de tu vida terrenal; para ello, deberás tener muy presente cuál será la meta a la que pretendes llegar en los próximos 365 días; si aún no te queda muy claro a dónde vas, no te preocupes, con el paso de los días te llegará una inexplicable deseo de buscar a Dios, para sentirte seguro de que vas por el camino correcto, él te apoyará en todo, una luz interior te guiará hacia la ruta que habrás de tomar para llegar a tu destino; pero no temas, nadie llegará antes, ni después, el Señor lo tiene todo dispuesto para que no te falte nada; para ello tendrás múltiples oportunidades para que tu maduración espiritual sea completa. Por el camino habrás de ir dejando atrás todo aquello que te ha hecho sentir culpable y no te ha permitido disfrutar tu estancia en la Tierra, seguramente estás arrepentido de no haber escuchado al Espíritu que se afana en quitarte obstáculos en el camino; seguramente estarás arrepentido por aquello que te negaste a observar y requería de toda tu atención para no padecer de ceguera espiritual. No te preocupes por ello, al final podrás rectificar tu conducta y sanarán las heridas de aquellos a los que heriste y aunque tus heridas tardarán en sanar un poco más, no te dejarán cicatrices en el alma. En esta nueva oportunidad comprenderás cuál es el verdadero significado del perdón, serás perdonado y perdonarás las ofensas de aquellos que te han ofendido.

Te felicito por ser uno de los elegidos por el Padre para recorrer el camino, encontrarte con la verdad y ser feliz en la vida. Recuerda que ÉL estará siempre contigo, no te olvides de agradecer esta nueva oportunidad para trascender

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