La nave Starship de SpaceX volvió a superar una prueba clave luego de completar con éxito su decimotercer vuelo experimental y realizar un amerizaje controlado en el océano Índico, informó la compañía aeroespacial de Elon Musk.
A través de sus redes sociales, SpaceX difundió imágenes y videos del momento en que la enorme nave descendió de manera vertical hacia la superficie del mar, donde logró posarse antes de inclinarse y quedar flotando en el agua.
El aterrizaje ocurrió cerca de una hora y media después del despegue, realizado desde las instalaciones de la empresa en Texas. La compañía señaló que el equipo de recuperación mantiene la vigilancia de la nave mientras recopila material visual y datos del ensayo.
Esta misión representó también el segundo vuelo de prueba del propulsor Super Heavy de tercera generación y la primera ocasión en que la Starship llevó a bordo 20 satélites Starlink V3, una nueva generación de dispositivos de comunicación espacial.
Durante la prueba, SpaceX logró avanzar en varios objetivos técnicos, entre ellos el primer encendido en el espacio de un motor Raptor, una maniobra de retroceso del propulsor Super Heavy V3 utilizando sus 33 motores y la recopilación de información sobre el desempeño del escudo térmico durante el regreso de la nave a la atmósfera.
El lanzamiento estuvo marcado por algunos contratiempos. La misión tuvo que ser pospuesta en dos ocasiones: la primera, el 16 de julio, debido a una falla detectada durante el encendido de varios motores; y posteriormente por condiciones meteorológicas desfavorables.
Este vuelo forma parte del desarrollo de la tercera versión de Starship, una tecnología que la NASA sigue con atención debido a que será utilizada como parte del programa Artemis, con el objetivo de transportar astronautas a la superficie de la Luna.
Aunque la misión tripulada lunar fue reprogramada para los próximos años debido a retrasos en el desarrollo del sistema, SpaceX continúa trabajando en el perfeccionamiento de su nave mientras mantiene una competencia directa con Blue Origin, empresa de Jeff Bezos, que desarrolla su propio proyecto lunar denominado Blue Moon.