La comunicación digital en Rusia enfrenta un nuevo episodio de restricciones. Meta, empresa propietaria de WhatsApp, confirmó que el gobierno ruso ha intentado “bloquear totalmente” el servicio en todo el país, en lo que representa uno de los movimientos más contundentes contra plataformas extranjeras desde el inicio del conflicto en Ucrania en 2022.

Con más de 100 millones de usuarios en Rusia, la aplicación dejó de aparecer incluso en los directorios oficiales del regulador estatal Roskomnadzor, lo que refuerza la señal de un bloqueo a gran escala.

El Kremlin argumenta que la medida responde al incumplimiento de leyes locales. El portavoz presidencial, Dmitry Peskov, señaló que si Meta no entra en “diálogo” y no se alinea con la legislación rusa, no habría posibilidad de restablecer el servicio. En el fondo, el punto de tensión gira en torno al acceso a datos y el control de contenidos, algo que la compañía ha rechazado por sus políticas de privacidad.

Mientras tanto, el gobierno impulsa una alternativa nacional llamada “MAX”, presentada como una opción segura dentro del marco legal ruso. Desde WhatsApp, en contraste, se advirtió que el objetivo es empujar a los ciudadanos hacia plataformas controladas por el Estado.

La ofensiva no es aislada. En meses recientes también se han aplicado restricciones a otros servicios internacionales bajo el argumento de que no comparten información con las autoridades para investigaciones de fraude o terrorismo.

Meta aseguró que continúa haciendo todo lo posible para mantener conectados a sus usuarios en Rusia, aunque reconoció que el panorama es complejo. Con este nuevo pulso, Moscú avanza en su estrategia de reforzar el control sobre el espacio digital dentro de su territorio.