Un sismo no puede predecirse con fecha, hora y lugar exactos. Lo que sí puede hacerse es reducir la improvisación.
Tener identificadas las zonas de menor riesgo, saber qué ruta seguir y contar con una alarma sísmica para el hogar con recepción de señal oficial puede formar parte de una estrategia doméstica de prevención, siempre que todos en casa sepan qué hacer cuando la alerta suena.
La diferencia entre reaccionar con orden y hacerlo bajo presión suele estar en la preparación previa. CENAPRED insiste en que un plan familiar, los simulacros y la identificación de riesgos dentro del hogar son parte esencial de la prevención sísmica.
La alerta es una herramienta, no una predicción
Conviene empezar por aclarar una idea que todavía genera confusión: una alerta sísmica no predice un terremoto.
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano detecta determinados sismos mediante una red de sensores y, cuando se cumplen los criterios establecidos, emite una señal hacia las ciudades con cobertura. El tiempo disponible antes de sentir el movimiento varía según la ubicación del sismo y la distancia respecto de la ciudad que recibe el aviso.
Por eso, no es recomendable acostumbrarse a pensar en un número fijo de segundos. En algunos eventos puede haber un margen útil para actuar y en otros ese tiempo será mucho menor.
Lo importante es que la alerta encuentre a la familia preparada.
El plan comienza antes de que suene cualquier alarma
Una tarde tranquila es un mejor momento para decidir qué hacer que los primeros segundos de una emergencia.
Una revisión básica del hogar puede empezar preguntando: ¿qué muebles podrían caer?, ¿hay libreros altos sin fijar?, ¿qué ventanas quedan cerca de las zonas donde solemos permanecer?, ¿cuál es el punto de menor riesgo?
CENAPRED recomienda revisar periódicamente las instalaciones de agua, gas y electricidad, fijar muebles u objetos que puedan caer y diseñar rutas de evacuación tomando en cuenta que las condiciones cambian entre el día y la noche.
Aquí aparece un detalle que suele olvidarse. La ruta pensada a las cuatro de la tarde quizá no sea igual de práctica a las tres de la mañana, cuando las puertas están cerradas, la casa está a oscuras y todos están durmiendo.
Cada integrante debería saber qué le corresponde
Un plan familiar funciona mejor cuando no depende de una sola persona dando instrucciones.
Es útil acordar previamente quién ayuda a niñas, niños, adultos mayores o personas con movilidad limitada. También puede definirse quién toma la mochila de emergencia o cómo se actuará si los integrantes de la familia se encuentran en habitaciones diferentes.
Si todos saben cuál es la zona de menor riesgo y qué deben hacer, se reduce la necesidad de discutir decisiones en pleno momento de tensión.
Eso también explica por qué los simulacros en casa tienen sentido. No son una formalidad. Permiten comprobar si la ruta realmente está despejada, cuánto tarda la familia en reaccionar y si alguien necesita apoyo adicional.
Qué hacer cuando se activa la alerta
La respuesta concreta dependerá de las características del inmueble y de las indicaciones locales de Protección Civil.
Como regla general, CENAPRED recomienda conservar la calma, dirigirse a la zona de menor riesgo previamente identificada y alejarse de ventanas u objetos que puedan caer. También desaconseja utilizar elevadores durante una emergencia sísmica.
Salir corriendo sin evaluar la situación no siempre es la mejor respuesta. En edificios, por ejemplo, intentar bajar varios pisos mientras el movimiento ya comenzó puede aumentar el riesgo de caídas.
Por eso es tan importante que la decisión entre evacuar o replegarse se analice antes y de acuerdo con las condiciones específicas del inmueble.
La tecnología debe integrarse al plan familiar
Un sistema residencial de alerta puede complementar otros canales de información, pero no sustituye la preparación.
El sistema de Alertándote, por ejemplo, indica que su equipo residencial se conecta mediante cable Ethernet al módem doméstico y recibe la señal de alerta sísmica de SASMEX. También recomienda considerar respaldo eléctrico para el módem y el receptor, precisamente porque ambos necesitan energía para funcionar.
Este tipo de detalle práctico merece atención. Tener un dispositivo instalado pero no conocer sus necesidades de conexión, alimentación eléctrica o mantenimiento puede generar una falsa sensación de seguridad.
La pregunta útil no es simplemente “¿tengo una alerta?”, sino “¿mi sistema está listo y mi familia sabe qué hacer cuando se active?”.
Una mochila de emergencia debe ser realmente accesible
Preparar una mochila y guardarla en un lugar imposible de alcanzar durante una emergencia pierde buena parte de su utilidad.
Lo recomendable es colocarla en un punto conocido por todos y revisar periódicamente su contenido. Agua, documentos importantes, linterna, radio, medicamentos indispensables y otros elementos básicos pueden formar parte de ella según las necesidades de cada familia.
Si alguien requiere medicación específica o existen mascotas en casa, el plan también debería contemplarlo.
Después del movimiento todavía hay que actuar con cuidado
Cuando termina un sismo, la prioridad no es volver inmediatamente a la rutina.
Es importante revisar el estado del inmueble, permanecer atentos a posibles réplicas y evitar utilizar fuego si existe la sospecha de una fuga de gas. CENAPRED también recomienda mantenerse informado mediante fuentes oficiales y no saturar las líneas telefónicas con llamadas que no sean de emergencia.
Si hay daños visibles en la estructura, lo adecuado es seguir las indicaciones de las autoridades y evitar utilizar nuevamente el inmueble hasta contar con una revisión apropiada.
La prevención se practica antes de necesitarla
Ningún dispositivo puede evitar que ocurra un sismo. Su utilidad está en formar parte de un sistema más amplio de preparación.
Un hogar mejor preparado es aquel donde las zonas de menor riesgo están identificadas, los muebles peligrosos se han asegurado, existe una ruta pensada, la mochila puede localizarse fácilmente y cada integrante conoce su papel.
La alerta puede ofrecer un margen valioso para reaccionar, pero esos segundos sirven mucho más cuando las decisiones principales ya fueron tomadas con anterioridad. Ahí está la diferencia entre tener solamente una herramienta y construir una verdadera cultura de prevención en casa.