La compañía explicó que, aunque ocurrió una “anomalía” durante un encendido de prueba, gran parte de la infraestructura del Complejo 36 en Cabo Cañaveral se mantiene en buenas condiciones y sin daños relevantes.
De acuerdo con el director ejecutivo de la empresa, Dave Limp, ya se ha recuperado el acceso a la plataforma de lanzamiento, mientras continúa una investigación para determinar las causas del incidente.
El directivo señaló en redes sociales que elementos clave del sistema de soporte, como los tanques de oxígeno líquido, hidrógeno y gas natural licuado, además de la torre de agua, no sufrieron afectaciones significativas.
Blue Origin destacó que estos sistemas son de alta complejidad y largos tiempos de fabricación, por lo que su conservación representa un avance importante para la recuperación de la plataforma.
No obstante, la compañía reconoció que la estructura principal de soporte sí presentó daños, aunque aclaró que podrá ser reparada en el sitio sin necesidad de desmontarla por completo.
En cuanto al diseño del cohete, la empresa descartó cambios en la configuración actual y aseguró que continuará con la producción del modelo de siete motores en la primera etapa y dos en la segunda, el cual se mantendrá almacenado para próximos lanzamientos.
Asimismo, Blue Origin informó que no seguirá adelante con el plan de utilizar un nuevo sistema de transporte y elevación del cohete, y que avanzará hacia un esquema de integración vertical que ya estaba en desarrollo.
Mientras continúan las labores de limpieza en la zona, la compañía advirtió que restos de la explosión podrían llegar a las costas cercanas en los próximos días o semanas, por lo que pidió a la población no manipular ni acercarse a posibles fragmentos.
Pese al incidente, la empresa reiteró que el objetivo sigue siendo realizar el primer lanzamiento del New Glenn antes de finalizar el año.
El vuelo inaugural estaba previsto para esta semana y contemplaba el despliegue de 48 satélites del proyecto Kuiper de Amazon, con el que la compañía busca ofrecer internet de alta velocidad a nivel global y competir con Starlink, de SpaceX, empresa de Elon Musk.
Sin embargo, durante la prueba no había satélites a bordo del cohete que sufrió la explosió