La tripulación china de la misión Shenzhou-21 regresó a la Tierra luego de permanecer durante 210 días en el espacio, marcando un nuevo récord para un equipo de astronautas del país asiático.
El aterrizaje se realizó en el campo de Dongfeng, ubicado en la región de Mongolia Interior, al norte de China, donde la cápsula tocó tierra sin contratiempos durante la noche de este viernes, según reportaron medios estatales chinos.
A bordo viajaban los astronautas Zhang Lu, Wu Fei y Zhang Hongzhang, quienes fueron recibidos por equipos médicos y personal especializado tras completar su misión en la estación espacial Tiangong.
Después de abrir la cápsula, médicos confirmaron que los tres tripulantes se encontraban en buen estado de salud pese a pasar casi siete meses en órbita realizando trabajos científicos y técnicos.
El comandante de la misión, Zhang Lu, agradeció el respaldo de sus familias, compañeros y del gobierno chino, además de expresar su deseo de que el programa espacial del país continúe creciendo con misiones exitosas y seguras.
Durante su estancia en el espacio, la tripulación realizó tres caminatas espaciales y participó en distintos experimentos relacionados con ciencias de la vida, estudios sobre el cuerpo humano y pruebas de física en condiciones de microgravedad.
El regreso de los astronautas también estuvo marcado por una situación poco habitual. Los tripulantes no pudieron volver en la nave con la que originalmente viajaron debido a que esa cápsula fue destinada para apoyar a la misión anterior, luego de que se detectaran microfisuras en una ventana de otra nave espacial china, aparentemente provocadas por basura espacial.
Ante esa situación, China lanzó de emergencia la nave Shenzhou-22 en noviembre pasado para garantizar un retorno seguro de la tripulación.
Días antes del regreso, la misión Shenzhou-23 llegó a la estación espacial Tiangong con un nuevo equipo de astronautas, quienes convivieron temporalmente con sus predecesores mientras se realizaban revisiones técnicas y de seguridad.
La estación espacial Tiangong, cuyo nombre significa “Palacio Celestial”, es uno de los proyectos más ambiciosos del programa espacial chino y está diseñada para operar al menos durante una década.
Con este proyecto, además de sus misiones lunares y planes para enviar astronautas a la Luna antes de 2030, China busca consolidarse como una de las principales potencias en la exploración espacial.