El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no es considerado una celebración, sino una fecha de conmemoración que recuerda la lucha histórica de las mujeres por sus derechos, así como las desigualdades y violencias que aún enfrentan en distintos ámbitos de la sociedad.
Organizaciones y activistas señalan que el origen de esta fecha está ligado a movimientos sociales y episodios trágicos que marcaron la búsqueda de igualdad laboral, política y social para las mujeres, por lo que su sentido es principalmente de reflexión, protesta y exigencia de justicia.
Entre las recomendaciones más difundidas para esta fecha destaca evitar felicitar a las mujeres, ya que hacerlo puede resultar contradictorio al tratarse de una jornada que visibiliza injusticias y no un motivo de celebración.
También se pide no regalar flores, rosas u obsequios, ni enviar mensajes considerados “bonitos” o románticos, debido a que estas acciones pueden desvirtuar el carácter político y social de la conmemoración.
Otro de los señalamientos es no exaltar únicamente a las “mujeres trabajadoras”, ya que este enfoque puede invisibilizar el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que realizan millones de mujeres y que suele implicar jornadas más largas.
Asimismo, especialistas advierten que no se deben emitir halagos que las presenten como seres “excepcionales”, pues el feminismo busca precisamente la igualdad de trato y oportunidades.
De igual forma, se subraya que la fecha no debe olvidar la violencia contra las mujeres, ya que también es un día para exigir justicia por quienes han sido víctimas de agresiones o feminicidio y para reclamar una vida libre de violencias.
El papel de los hombres
En cuanto al rol de los hombres durante el 8 de marzo, colectivos y especialistas recomiendan que sus acciones se enfoquen en el apoyo y la reflexión.
Entre las principales sugerencias está facilitar la participación de las mujeres en marchas o actividades del día, así como asumir la corresponsabilidad en las labores domésticas y de cuidado para permitir su participación.
También se recomienda escuchar más y opinar menos, priorizando la comprensión de las demandas de las mujeres.
Otra acción señalada es cuestionar los propios privilegios, realizar una reflexión sobre las desigualdades existentes y promover cambios personales y sociales.
Además, se pide respetar los espacios de movilización de mujeres, informarse sobre nuevas masculinidades, utilizar lenguaje respetuoso y apoyar redes de protección y denuncia contra la violencia de género.
De esta manera, el 8 de marzo se mantiene como una jornada de memoria, reflexión y exigencia de derechos para millones de mujeres en todo el mundo.
Si quieres, también puedo hacer una versión más corta tipo “recuadro informativo” para impreso, que suele usarse mucho en periódicos el 8M.