Los jabones íntimos se comercializan hace varios años como un complemento para la higiene de la mujer. Ya sea en formato líquido, en pastilla o en gel, los fabricantes afirman que tienen fórmulas suaves, humectantes y seguras para la piel sensible de la zona «V».

Pero a pesar de su popularidad, su uso se ha convertido en un tema de controversia. Mientras que los anuncios afirman que son una solución para mantener la vagina limpia y libre de mal olor, los ginecólogos advierten que su uso habitual acarrea algunos riesgos.

¿Qué debes saber al respecto? ¡Continúa la lectura!

¿Qué son los jabones íntimos?

Los productos para la limpieza íntima femenina son bastante demandados en el mercado. Entre estos, los jabones íntimos suelen ser los más utilizados. Se trata de fórmulas de limpieza destinadas a áreas como la vulva, el clítoris y la abertura vaginal.

Se comercializan en forma de líquido, pastilla o gel, con una composición que promete ser compatible con el pH de la zona genital. Sus defensores aseguran que ayudan a equilibrar la flora vaginal y neutralizan los malos olores. Además, se les atribuyen propiedades antimicrobianas e hidratantes.

¿Son efectivos? ¿Cumplen su función?

Para responder a estos interrogantes hay que considerar que la vagina tiene la capacidad de autolimpiarse. Como lo expone un artículo en Center for Women’s Health , no es necesario poner ningún producto en su interior para asegurar su higiene.

En general, el lavado externo (de la vulva) con agua —preferiblemente tibia— es suficiente para mantener la zona limpia. Puede complementarse con jabón, siempre y cuando sea neutro y libre de perfumes.

Dicho esto, la aplicación de jabones íntimos resulta innecesaria.
De todos modos, sí es cierto que algunas fórmulas de este tipo de productos refrescan, limpian e hidratan las partes externas de la zona íntima. Pero dado que cualquier sustancia que haga contacto con la vulva puede entrar con facilidad a través del canal vaginal, hay que tener cuidado.

En caso de optar por limpiadores de este tipo, estos deben estar probados por dermatólogos y recomendados por ginecólogos. Asimismo, han de ser hipoalergénicos y libres de perfumes. Estas características pueden consultarse en su etiqueta.

¿Es seguro utilizar jabones íntimos?

La mayoría de los jabones íntimos disponibles en el mercado aseguran ser respetuosos con el pH vaginal y la piel delicada de esta zona. Aun así, las evidencias apuntan a que su uso representa más riesgos que beneficios.

Un estudio compartido a través de Microbial Ecology in Health and Disease determinó que el empleo de productos vaginales puede ser dañino para las bacterias Lactobacillus, encargadas de mantener un ambiente vaginal saludable.

En sí, su aplicación se asocia a una alteración de la barrera inmunitaria vaginal, no solo por destruir los Lactobacillus, sino porque promueve un entorno proinflamatorio que aumenta el riesgo de enfermedad. ¿El resultado? Una mayor susceptibilidad a infecciones de transmisión sexual, infecciones bacterianas en general y por hongos, e irritación.

De hecho, como lo expone una investigación compartida en Womens Health, esto se vincula a un mayor riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica y endometriosis. Aunque faltan estudios más amplios, por ahora la medida más segura es evitar tanto las duchas vaginales como el contacto con productos que pueden ser irritantes (jabones, geles, cremas, perfumes y similares).

¿Cuál es la forma correcta de limpiar la zona íntima?

En primera instancia, hay que recordar que el canal vaginal cuenta con vasos sanguíneos y una flora bacteriana que puede proteger y eliminar a los microorganismos dañinos. De ahí que se afirme que cumple un proceso de «autolimpieza» sin necesidad de productos externos.

Ahora bien, sí es importante limpiar la parte externa de los labios menores, dado que allí tienden a acumularse residuos de células y aceites (esmegma), lo que puede derivar en mal olor. El lavado diario con agua suele ser suficiente para limpiar el área.

En caso de optar por emplear algún jabón, este ha de ser neutro y libre de fragancias. Para facilitar la eliminación de los residuos puede emplearse una toallita o simplemente los dedos. Otros elementos, como las esponjas vegetales, están desaconsejados, ya que pueden causar irritación, desgarros y un mayor riesgo de infección.

En cuanto a la frecuencia de lavado, basta con una vez al día. Lavar menos la zona no suele ser suficiente para remover los restos de sudor y de secreciones. Sin embargo, los lavados excesivos tampoco están aconsejados, pues pueden causar un desequilibrio de la microflora vaginal.

Otras recomendaciones para el cuidado de la vagina

Más allá de evitar el uso de jabones íntimos irritantes durante el lavado de la zona íntima, hay otros cuidados que contribuyen a su salud. Veamos en detalle los más importantes:

Evitar el uso de protectores íntimos diarios. Estos afectan la ventilación de la región y crean un ambiente propicio para el crecimiento de las bacterias.

Utilizar ropa interior de algodón. A diferencia de las telas sintéticas, el algodón facilita la ventilación de la zona. Adicionalmente, se sugiere que sean prendas blancas o beiges, ya que las de colores pueden contener tintes que alteren la flora vaginal.

Lavarse siempre de adelante hacia atrás. Esto es para reducir el riesgo de traspasar bacterias del ano hacia la vagina.
Evitar las prendas muy ajustadas. Los jeans y los pantalones muy apretados tienden a crear un ambiente cálido y húmedo que facilita la proliferación d

¿Es conveniente utilizar jabones íntimos?

Al poner en la balanza los beneficios y los riesgos de los jabones íntimos, resulta claro que son más los posibles efectos perjudiciales. Las evidencias apuntan a que los enjuagues con este tipo de productos pueden alterar la microbiota vaginal, lo que se traduce en un mayor riesgo de infecciones y enfermedades inflamatorias.

PUBLICIDAD

Los médicos y profesionales de ginecología sugieren que el lavado con agua y con las manos es la manera más segura de mantener esta zona saludable. Aun así, es posible emplear un jabón neutro y libre de perfumes.

Los jabones íntimos probados dermatológicamente y aprobados por ginecólogos también parecen ser seguros para la higiene de la vagina. En cualquier caso, su uso debe reservarse solo para la zona externa (vulva y capuchón del clítoris), ya que ningún producto debe introducirse dentro del canal vaginal.

e microorganismos dañinos.