Es probable que, en algún momento, hayamos oído a alguien decir: “si te lavas mucho el pelo se cae”. Incluso, nosotros mismos descubrimos que salimos de la ducha con puñados de cabellos en la mano, como si corriésemos el riesgo de una caída súbita sin explicación.

Los dermatólogos son conscientes del tema y, además, cuentan con el aval científico suficiente para responder a la situación. Reciben múltiples consultas por este supuesto síntoma y han investigado al respecto para dar una solución.

Lo cierto es que la idea de que si te lavas mucho el pelo se cae es un mito. Inclusive, sería contraproducente evitar las duchas por el temor a quedarse pelado. El lavado del cabello es fundamental para la vitalidad del mismo.

En promedio, el ser humano pierde de 80 a 100 cabellos todos los días. Esta caída es esperable y lógica como parte del proceso natural del pelo. Sin embargo, debido a la humedad durante el baño, esa pérdida de pelo es más evidente, sobre todo si la persona tiene cabellos largos.

La acumulación de los mismos, todos juntos en el mismo lugar, asusta. Sin embargo, no estamos ante una exacerbación del fenómeno. Tan solo registramos qué sucede y nos parece exagerado sin serlo. Se sigue cayendo la misma cantidad que siempre; posiblemente, lo mismo que el día anterior si no nos hubiésemos bañado.

Las fases del cabello

El pelo pasa una serie de fases en su ciclo vital. Estas fases culminarán con la caída del mismo para dar lugar a uno nuevo. El recorrido comienza con el crecimiento, continúa con una estabilidad o transición y, por último, ingresa al período conocido como telógeno.

Si te lavas mucho el pelo no se cae porque sí, sino que desprendes en el mismo momento muchos cabellos en período telógeno. Esos cabellos caerían de todas maneras. Pero veamos más en detenimiento las fases:

Pelo anágeno: la primera fase es la de crecimiento. El folículo piloso está activo y hace que el cabello crezca de tamaño, cerca de 0,3 milímetros por día. Es una fase larga que puede durar años. También es un momento donde el pelo es más susceptible a los daños por su metabolismo en acción.

Fase catágena: el período de transición o de estabilidad es corto, de dos semanas aproximadamente. El pelo sale de su crecimiento para detener la reproducción celular. El folículo piloso se achica y sufre una serie de cambios que lo vuelven inviable para ese cabello. Ya no habrá más crecimiento.

Telógeno: el período final del cabello dura unos tres meses. Es un pelo que ya no crecerá y que se encuentra en un estado para caer. Ya no posee vitalidad. De este grupo salen los 100 cabellos diarios que perdemos.

Cada cuánto hay que lavarse el cabello?

Ya sabemos que si te lavas mucho el pelo no se cae. Ahora bien: ¿cada cuánto hay que lavarlo? ¿Está bien hacerlo todos los días? ¿Es necesario un descanso de día por medio para no estresarlo?

Los dermatólogos, en general, opinan que el cabello debe lavarse cuando es necesario por suciedad o acumulación de sebo. No se trata de una regla general, pero correspondería un lavado ante la percepción de acumulación de suciedad.

El mito por el cual muchos no se lavan frecuentemente el cabello es falso. Al contrario, al no hacerlo favorecen la producción de grasa en el cuero cabelludo, la cual puede afectar de verdad al folículo piloso. En cabelleras largas, y en aquellas que producen un exceso de sebo, no hay lugar para dejar pasar la higiene. Si resultase necesario un lavado diario, hay que practicarlo.

Las patologías que se derivan de una mala higiene en el cuero cabelludo no son despreciables. La producción de grasa en la zona con cabellos se regula de forma hormonal, y en las mujeres se registran cambios notorios respecto al ciclo menstrual.

La seborrea extrema da lugar al asentamiento de microorganismos patógenos que alteran el equilibrio de la cabellera. Es casos puntuales podemos favorecer infecciones con síntomas como la alopecia, generando caída de cabello por no lavarse.

¿Cómo lavarse el pelo de manera correcta?

Sabiendo que es un mito eso de que si te lavas mucho el pelo se cae, conviene concentrarse en cómo hacer un lavado correcto, ya que, además de hacerlo cuando lo requiere el estado del cuero cabelludo, hay que practicar ciertas reglas que mejoran la efectividad del lavado.

El agua debe ser tibia, en primera instancia. El uso de champú es útil, siempre y cuando esté dermatológicamente testeado y se use en una cantidad recomendada, sin excederse. Basta con pequeñas cantidades para distribuir por todo el cuero cabelludo.

El enjuague también es fundamental. No deben quedar restos de productos en el cabello al salir de la ducha. Antes de salir, puede favorecer un chorro de agua fría, el cual causaría vasoconstricción de las pequeñas arterias cercanas al folículo piloso.

Si te lavas mucho, el pelo no se caerá

En conclusión, es un mito aquello de que si te lavas mucho el pelo se caerá. La caída de los cabellos responde al período telógeno de los mismos y no se incrementa esta fase por culpa de la higiene diaria.

Los dermatólogos recomiendan lavar el pelo todas las veces que sea necesario, sin dejar que se acumule grasa o sebo. Debes hacerlo con agua tibia, una cantidad reducida de champú y aplicando un golpe final de agua fría para beneficiar al folículo piloso.