El estilo en el ser humano es el lenguaje que lo identifica y a su vez exterioriza. Te preguntarás, entonces, “¿cómo encontrar mi estilo personal?”. Pues la respuesta la vas construyendo en la medida en que atiendes cuáles son tus gustos y preferencias. Funciona como tu nombre, entre secreto y visible.

Está compuesto por una combinación de colores, texturas, cortes y materiales que, configurados, dicen lo que eres y sientes. Vale como tu propuesta, tu manera de plantarte frente a los demás y ante el conjunto de las circunstancias que componen lo cotidiano.

Eso sí, lo crucial será conocerte y contemplarte tal cual eres. Un consejo: mírate al espejo con tus propios ojos, no con los que supones te mirarán los demás. Es esta una señal imprescindible de libertad y confianza.

Aspectos que debes tener claros si quieres encontrar tu propio estilo

Conocerte es saber qué rasgos y características tiene tu cuerpo. La forma del rostro, el ancho de los hombros, de las caderas, lo largo de las piernas o del cuello, determinan la caída de las prendas. Igual que tu tono de piel te indicará los contrastes, las gamas o tonalidades de accesorios.

Debes aprender a observarte frente al espejo con criterio de objetividad. Y si resuelves seguir las formas de tu cuerpo para tomar decisiones sobre tu apariencia general, lo recomendable es adoptar ciertas pautas que fortalecerán las opciones.

“Nuestros cuerpos no son solo el lugar desde el que llegamos a experimentar el mundo, sino que a través de ellos llegamos a ser vistos en él.”

– Merleau Ponty –

El estilo personal no se compra

Esperar el dinero para adquirir las piezas que definan tu estilo no es la mejor decisión. Puede ocurrir que pase el tiempo y no llegues a la meta proyectada. Antes, en función de tus recursos y creatividad, debes tomar las decisiones correctas que te hagan sentir plena y satisfecha.

Más que un nuevo guardarropas, enfócate en establecer nuevas combinaciones con lo que dispones en el armario. Pruébalas para saber si funcionan como esperabas. Si no es así, hazle los ajustes que te parezcan necesarios y considera siempre los contextos.

Escucharte primero, antes que a los demás

A la hora de decidir, nada como escucharte, porque nadie te puede conocer mejor que tú misma. Claro está, la sinceridad y la honestidad deben prevalecer. Encontrar tu estilo personal es una escuela para aprender a construir tu manera de ser y estar.

Esa búsqueda pasa por un proceso de reflexión y autodescubrimiento que te reafirma. No responde a los cánones de belleza preestablecidos, sino a una decisión con la que te sientas a gusto.

Soñar con los pies en la tierra, pero soñar

Y esa singularidad que construyes se planta sobre la tierra, conoce los límites y basa sus estrategias en la realidad. Ir más allá de ti misma, sí, pero impulsándote sobre tus propios pies. Sin duda, todo un reto en un mundo lleno de apariencias.

Tu estilo personal ha de ser sello, marca y firma. Más que un estilo, es una aceptación de tu temple y carisma. Con él reflejas en la sociedad quién eres y suele dar luces de cómo está tu autoestima.

Consejos para encontrar tu propio estilo

Lo esencial en la construcción del estilo personal es que sea tuyo y que te reconozcas en él, que estés satisfecha con lo que proyectas. Si es una imposición, más temprano que tarde repercutirá en tu estado de ánimo.

La marca de un estilo propio bien definido es la felicidad y la espontaneidad que irradies. Ello te hará caminar con paso firme y decidido. Comunicarás esa certeza ante los demás, lo que se manifestará en respeto y franqueza.

Tu estilo personal te da confianza y seguridad
He aquí la clave del estilo personal. Te brinda confianza y seguridad porque responde a tus necesidades, a lo que te agrada y a tu manera de afrontar la cotidianeidad.

En especial, lo que llevas o vistes ha respondido a tus deseos, en el marco de lo posible y realizable. Pretender ir más allá de ti puede crear un margen de incertidumbre.

El estilo personal no tiene por qué ser estrictamente original

Es difícil la originalidad en un mundo tan diverso. De modo que no es conveniente pecar de original si eso nos lleva a rayar en el escándalo, en la impostura o en lo falso.

Tu estilo personal debe ser auténtico: una afirmación de tu identidad y, por ende, una proyección de tu personalidad.

Lo mejor es no seguir reglas externas

Es inevitable que colecciones referentes, que tengas un muro donde seguir las tendencias. Además, las redes están llenas de imágenes de tus actrices y cantantes favoritos que hacen todo lo posible por imponer criterios de moda.

Déjate llevar por tu criterio, tratando de mediar entre los colores y las formas que te gustan y seducen. El autoconocimiento es la llave del estilo y pasa por un diálogo armónico con las tendencias y variantes del entorno, con los aires de la época. Es tu forma de decir aquí y ahora.

Tu estilo lo define tu forma de vida

Aunque no digas a qué te dedicas, qué haces, qué te gusta, cómo asumes la vida, acaso lo verán en tu modo de vestir. En esa fórmula estaría concentrada la clave de un estilo que proyecta firmeza y carácter.

No se trata de usar un uniforme. Muy lejos de eso. Sino que es hacer las cosas que te placen y complementan. Y que eso se parezca a los colores, a las piezas, al calzado, a los accesorios.

Diviértete

Encontrar tu estilo personal tiene que ser una fuente de alegría. Ello te permitirá pisar con firmeza y desenvoltura. Un cuerpo triste se compunge y encierra. Un signo de estar cómodo con lo que tenemos encima es que dejamos a un lado la seriedad ceremoniosa y afectada. Y sobre todo el qué dirán.

“El cuerpo es el interior de la vestimenta, su contenido y soporte, mientras que la vestimenta, que lo cubre como una segunda piel o primera casa, se transforma en su primer espacio de contención y, también, de significación en el ámbito público.”

– Andrea Saltzman –

Tu estilo personal es un diálogo permanente con el día a día

Es una lectura de tu diario acontecer hecho vestido, peinado y accesorios. Porque se trata de un diálogo interior concentrado, pero sin rebuscamiento en la propia exploración. Una indagación despojada que te llevará a descubrir lo que te constituye y que, cuando sucede, se refleja en plenitud y libertad.

En conclusión, el mundo ofrece variantes, oportunidades y diseños que dialogan con tu inspiración. Observas y absorbes. Y en eso que discrimines y selecciones de acuerdo a tus gustos, encontrarás el estilo personal y único con el que decidirás interactuar con los otros.

Ser para los demás te resta energías. Procura pues encontrar lo que te afirma y, sobre esa base, labra tu temple, tus respuestas propias a las exigencias del trabajo, el estudio, la familia, los hijos, la pareja. Sé tú; lo demás vendrá por añadidura.